La manera en que escalamos no es neutra, está fuertemente marcada por nuestra identidad. A partir de esta premisa María Francisca (Palma, 1993) comenzó a entrevistarse con varias escaladoras, para dar forma a su trabajo de fin de máster de Estudios Feministas y de Género. Pero el proyecto tenía más fuerza aún y de ahí nació su ensayo ‘Escalantes’ (Gehiago ediciones).

En él recoge las vivencias de 20 escaladoras que aportan diversidad a la típica narrativa de escaladores rudos y grados imposibles. De aquella búsqueda de relatos aún no escuchados nació también el taller «Vivencias e identidades», en el que María Francisca propone descubrir en qué manera la identidad influye en nuestra escalada.

 

Contabas que comenzaste a escalar a los 15 años y estuviste a punto de dejarlo por las situaciones machistas que viviste. ¿Qué te encontraste y qué pasó para que no dejaras de escalar? 

Realmente no diría que fue así, empecé a escalar y los primeros años siempre era ir con alguien «que te lleva», escalar en top rope, etc… En esos primeros años no era tan consciente de los machismos que imperan en la escalada, no tenía una visión crítica. A día de hoy y después del camino recorrido todo es diferente. Supongo que hay cosas con más fuerza, como el placer de escalar y las buenas cordadas, que es lo que realmente te da energía para continuar en lo que te gusta.

Para mí la diferencia la marcó comprarme mi propio equipo y no tener que depender de nadie.

¿De dónde nace la necesidad de escribir ‘Escalantes’, qué te motivaba para llevar este proyecto adelante? Porque editar un libro no estrabajo sencillo… 

No es proceso sencillo pero ha sido muy fácil gracias a la ayuda de DDT Banaketak [asociación sociocultural de Bilbao], a quien estoy profundamente agradecida.

La motivación nació de las ganas de contar, transmitir y dejar constancia de determinadas vivencias y experiencias. Todo empezó hace unos cinco años cuando conocí a Ana y a Iera en el máster y empezamos a compartir ideas y escaladas.

¿Por qué crees que es necesario dejar por escrito las vivencias de mujeres escaladoras? 

Creo que es importante habitar las brechas de la historiografia deportiva. Hacer resonar voces de experiencias compartidas y podernos encontrar en ellas. Es algo necesario para encontrar sororidad y cobijo.

María Francisca Mas Riera Escalantes Sputnik Alcobendas
«La comunidad que te rodea influye en tu manera de escalar. Yo cada vez soy más selectiva», dice María Francisca.

Si tuvieses que recomendarle a un hombre que leyera ‘Escalantes’, ¿qué le dirías? Tienes que leer ‘Escalantes’ porque… 

Prefiero pasar esta pregunta.

¿Crees que es importante crear aliados en la escalada?

Creo que todas tenemos aliadas: nuestras parejas de cordada, nuestro grupo… Esas personas con las que elegimos compartir la cuerda y disfrutar.

¿Ha cambiado tu forma de escalar desde que has empezado a rodar con ‘Escalantes’?

Diría que soy menos tolerante con determinadas actitudes.

Sí es verdad que desde que se publicó el libro me han escrito varias mujeres buscando grupos no mixtos o compañeras de cordada y para mí esa es la mejor parte. El libro me ha aportado conocer mucha gente maravillosa en el camino.

Con la canción de ‘Así bailaba’, Rigoberta Bandini coge un tema tradicional y le da la vuelta con un poco de ‘terrorismo’ y humor feminista. ¿Crees que sienta bien reírse de las machiruladas o prefieres no desvirtuar el enfado que producen? 

Cada persona vivirá determinada situación de una manera y sobre eso tendrá (o no) una respuesta. Dependerá mucho del momento, el ambiente, el estado de ánimo. Yo prefiero no ceder espacio a las machiruladas ni consentirlas a mi alrededor. Pero no siempre nos sentimos combativas y muchas veces hacemos oídos sordos. Pero sí creo que deberíamos dinamitar los nombres machistas y homófobos de las vías, por poner un ejemplo.

Contabas que la decotación de las vías escaladas por mujeres es un tipo de violencia, ¿te ha costado explicar a tu entorno la sutilidad de estas agresiones? 

No me he encontrado con nadie que lo discuta. Pero habrá opiniones varias, aunque la realidad es que estas cosas pasaban y siguen pasando. Al igual que los comentarios de «esto es una vía para chicas», «es que vosotras tenéis más flexibilidad», etc…

Escalantes Sputnik Alcobendas
‘Escalantes’, editado por Gehiago ediciones, cabe en cualquier petate de escalada.

La comunidad que te rodea, ¿influye en nuestra forma de escalar? ¿De qué manera? 

Totalmente, como seres sociales que somos no nos libramos de la influencia de las personas que nos rodean. La manera ya será muy diversa dependiendo de con quién nos rodeemos. Yo cada vez soy más selectiva, jejeje.

Realizas también talleres no mixtos para hablar de vivencias entre escaladoras, ¿me cuentas alguna situación en la que hayas aprendido, que te haya sorprendido? 

Pues sobre todo al principio me sorprendía la cantidad de situaciones violentas/discriminatorias que se repetían constantemente: violencia verbal, menosprecios, decotaciones, renuncias…

Pero también recuerdo con cariño momentos muy potentes que aporta el compartir en grupo. Cada taller es diferente y especial.

¿Qué pasa en los espacios no mixtos que no pasan en espacios globales? ¿Se puede aprender a ser más libre en un aula?  

No se si se podría decir que la libertad se aprende. Pero lo que está claro es que en espacios seguros y responsables se facilita y se promueve mostrarse, expresarse… Sería muy difícil hablar de agresiones con potenciales agresores ahí presentes. Le duela a quien le duela.

El otro día enseñaba el roco y me di cuenta de que, a diferencia de otros deportes, donde hay equipos femeninos y masculinos, en el roco (o en la roca) escalamos todas las personas juntas. ¿Tiene la escalada más ingredientes para ser una actividad donde la diversidad y la igualdad tengan más espacio o no se diferencia tanto de otros deportes? 

Puede ser que así sea en el roco o en la roca. Pero si miramos el ámbito competitivo seguimos manteniendo el binarismo estanco, categorías masculina y femenina. ¿Dónde tienen cabida las personas trans, no binaries…? Creo que el concepto de igualdad sigue lejano.

¿Te parece que el feminismo tiene que aliarse con otros movimientos como los que luchan contra la gordofobia?

Creo que hay luchas inseparables y esta sería una de ellas. Pero los cuerpos más normativos, aún feministas, tenemos que aprender a ceder espacios y no coparlos.

¿Y en quién te inspiras tú?

Pues a nivel literario me inspira mucho Olga Blázquez y el libro de ‘Bájame una estrella’ de Miriam García. También el documental Encordades me flipó mucho cuando lo descubrí hace años.

Por otra lado mis referentes son mis compañeras de cordada. Mi motivación cotidiana.

6 COMENTARIOS

  1. Cuando una persona no tiene ni idea de deporte, menos aún de competición, contesta así: «Pero si miramos el ámbito competitivo seguimos manteniendo el binarismo estanco, categorías masculina y femenina. ¿Dónde tienen cabida las personas trans, no binaries…? Creo que el concepto de igualdad sigue lejano.»

    …en fin… es a lo que se da bola ahora…

  2. Llevo escalando 14 años, en roca principalmente. Casi siempre he escalado con hombres, y últimamente con mujeres.

    Cada persona con la que he escalado me ha aportado cosas estupendas y diferentes, cuando no ha sido así, simplemente no hemos vuelto a quedar.

    Tengo a mi alrededor hombres maravillosos, mujeres maravillosas… en definitiva: seres humanos estupendos con los que comparto una pasión y un estilo de vida.

    Jamás, y digo JAMÁS en estos años he sufrido una agresión verbal por parte de un hombre; nunca me he sentido agredida por ningún hombre; ¡los nombres de las vías me dan igual! Yo lo que quiero es escalar una ruta que me llame la atención por su estética y belleza. Lo que quiero es sentir cómo el cuerpo y la mente trabajan juntos para llevarme hasta arriba.

    ¿De verdad es necesario llevar a la montaña, espacio de libertad y cobijo, estos temas ideológicos?

    Como mujer me apenan y me avergüenzan frases como “Sería muy difícil hablar de agresiones con potenciales agresores ahí presentes. Le duela a quien le duela.”

    Nunca escribo en estos canales, pero va por vosotros, personas maravillosas que escalan conmigo: hombres y mujeres.

    PD. La mayoría de los hombres con los que escalo opinan que las mujeres tenemos mejores condiciones físicas para petarlo en la escalada. Ahí lo dejo 🙂

    • Carmen, que a ti no te haya pasado no significa que no ocurra. Es como si un rico dice «A mí nunca me ha faltado un plato en la mesa, yo no sé de qué se quejan los pobres». ¿Te imaginas? No creo que vayas a negar que hay gente que pasa hambre en este mundo, ¿verdad?. También puede ser que tú nunca hayas sentido miedo andando sola por la calle, pero eso no quita que muchas mujeres todos los días sientan miedo cuando vuelven a casa solas o cuando pasan delante de un grupo de tíos. Claro que hay grupos de tíos que ni se les ocurriría decir nada intimidante a una mujer, pero desgraciadamente hay otros grupo que lo hacen a diario. Que no lo veas, que no te fijes o que a ti no te haya pasado no significa que no exista. Y por eso creo que es muy ilusorio pensar que en el mundo de la escalada no pueden producirse agresiones machistas. También se producen. Si has tenido la suerte de no sufrirlas pues me alegro, pero no pongas en duda a quienes las hayan sufrido, porque así estás cuestionando a la víctima en vez de denunciar al agresor y eso en vez de acabar con las agresiones contribuye a mantenerlas.
      Firmado: un tío

      • Estimado tío D,
        Agradezco tu respuesta.

        Empezaré dándote la razón en lo de que soy una persona con suerte.

        Seguiré diciendo que me sorprende que de mi texto se deduzca que niego la existencia de agresiones, y más aún me impacta que se haya entendido que estoy contribuyendo a mantenerlas. Nunca pensé que dar una opinión distinta a lo que en el artículo se pregona, y reflexionar de manera libre sobre el tema, pudiera entenderse como un acto ilusorio; porque simplemente es un acto de cuestionamiento que creo que expresé con respeto, y si no es así, pido disculpas a quien haya ofendido.

        No puse en duda las experiencias de quienes las han sufrido, simplemente conté mi experiencia en la montaña, la cual pateo desde que puedo caminar y escalo desde que que quise.

        A veces ocurre que cuando se hacen estudios basados en encuestas, el promotor/a de éstas tiene un resultado en mente, y eso a veces repercute en la imparcialidad de la propia encuenta: dónde pregunto, a quién pregunto, cómo lo pregunto. Si solamente preguntas a mujeres, orientadas en un mismo sentido, obtendrás solo un tipo de respuesta. Y lo mismo ocurrirá si sólo preguntas a hombres, o a personas trans, o al colectivo queer, etc.

        Si la autora de la encuesta y del libro aboga por la igualdad, creo que no debería haber pasado ampliamente de la pregunta:
        «Si tuvieses que recomendarle a un hombre que leyera ‘Escalantes’, ¿qué le dirías? Tienes que leer ‘Escalantes’ porque…».

        No se puede pretener buscar espacios de respeto e igualdad de oportunidades si dejas a las otras partes fuera, ya que al responder «Prefiero pasar esta pregunta.» está excluyendo de un plumazo a toda una parte de la sociedad que puede o no pensar como ella, pero que tiene todo el derecho del mundo a decir que los hombres NO son «potenciales agresores»; sería como decir que todas las mujeres «somos potenciales locas del coñ*», a nadie se lo ocurriría ¿verdad?.

        Más educación, más reflexión.
        Al cuestionarnos todo lo que nos rodea, somos más libres.

    • Bravo y gracias por lo que me toca. Igualdad?? Por supuesto!!! Aunque pienso que se está yendo de las manos…Algunas amigas feministas con las que he hablado, ni siquiera saben definir el termino » sororidad»…

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí