María es profesora titular, dirige un grupo de investigación en la Facultad de Ciencias de la Actividad y el Deporte (INEF) de la Universidad Politécnica de Madrid y, durante su adolescencia, fue gimnasta olímpica. Ahora, además de seguir practicando deporte –como la escalada– ha dirigido un estudio que ahonda en por qué las chicas (más que los chicos) abandonan la actividad física cuando llegan a la adolescencia y qué podemos hacer para cambiarlo. En esta entrevista nos cuenta también por qué el estudio cita Sputnik como ejemplo de buenas prácticas en este campo.
“He mamado el deporte desde pequeña”, nos cuenta María Martín. Basta un googleo sencillo de su nombre para darnos cuenta de que es toda una figura en el ámbito de la gimnasia rítmica de nuestro país. Sus años más activos fueron a mediados de los ochenta, cuando tenía entre 13 y 18 años, en los que estuvo en la Selección Española, fue dos veces campeona nacional, entró en el top 10 de varias competiciones internacionales y llegó a participar en los Juegos Olímpicos de Seúl 88. Después de aquello, con 18 años, aunque su entrenadora quiso que continuara en el camino a los Juegos de Barcelona 92, prefirió dedicarse a “ser normal”, como ella misma admite, y cultivar otras facetas de la vida. El pabellón polideportivo de Segovia lleva su nombre, pues, aunque nació en León, se crio en esta ciudad hasta que, con 12 años, se trasladó a la residencia Joaquín Blume de Madrid, un destino para jóvenes que estudian en el Centro de Alto Rendimiento del CSD (Consejo Superior de Deportes).
Le brillan los ojos –que miran siempre de frente, sonrientes– al hablar de sus inicios, y es que para ella lo determinante fueron sus interminables caminatas de niña por el campo con su padre, trabajador de ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza). A ese “brincar todo el día por el monte” María achaca la agilidad y condición física sobresaliente que la llevaron a labrarse un nombre en la gimnasia rítmica. Descubrió la disciplina con 11 años, que se consideraba tarde, pero sus buenas aptitudes fueron tan evidentes que no quedó otra que admitirla en el centro de tecnificación, empezando así esa destacada y meteórica carrera en el deporte de competición.
Y resulta que María también es escaladora desde hace un montón de años, simpatizante de la tribu de la “Patonae” –cuando la escalada era anárquica y los rocódromos todavía estaban por inventarse– Se dedicó a otros deportes y se ha reenganchado a la escalada hace solo unos años gracias a su hija adolescente. Pero no nos hemos citado en Sputnik para charlar de su vida, o no solo de eso, sino sobre todo para que nos hable de un estudio que ha dirigido que lleva por título: Actividades físicas deportivas para las adolescentes: necesidades, barreras y recomendaciones (al final del artículo encontraréis el enlace para descargarlo), y que analiza la problemática del abandono del deporte especialmente por parte de las chicas cuando llegan a la adolescencia, ante lo que además propone soluciones. Nos parece muy interesante y más aún cuando cita los rocódromos de Sputnik como promotores de buenas prácticas para favorecer la actividad fisicodeportiva de las chicas.
Para el estudio han realizado encuestas a un total de 3578 personas –chicos y chicas– de la ESO (12 a 16 años), es decir, “una muestra representativa de la escolarización en Secundaria en España”, explica María, a las que han preguntado: ¿cuánto se mueven?, ¿qué hacen?, ¿qué les gustaría hacer? y ¿qué obstáculos encuentran? También han realizado entrevistas en profundidad a personas implicadas y expertas en el tema, han impulsado grupos de discusión entre los y las adolescentes, las familias y demás agentes, y han utilizado las técnicas de “narrativas fotográficas” para describir sensaciones e ideas por medio de un lenguaje visual (imágenes, fotos, emojis…). Además de recoger y analizar todos esos datos, identificando barreras y desigualdades, proponen herramientas que mejoren las oportunidades que tienen las adolescentes para hacer actividades físicas y deportivas, y ponen ejemplos de buenas prácticas que ya existen. Pero mejor nos lo cuenta la misma María:
¿Cómo pasas de ser gimnasta olímpica a desarrollar un estudio como este?
El mundo del alto rendimiento es muy bonito, pero también muy exigente, y yo a los 18 años ya tuve claro que me gustaba estudiar, que quería aprender otras cosas. Así que entré a estudiar INEF y por cierto que allí conocí a Andrés Rodas, que era escalador y fue quien me enseñó este nuevo mundo de la escalada. Fue curioso porque pasé de un deporte que era totalmente femenino, como es la gimnasia rítmica, a otro que era prácticamente el opuesto, pues la escalada en esos años estaba muy masculinizada. Empecé a escalar y a hacer otros deportes que me gustaban.
pasé de un deporte que era totalmente femenino, como es la gimnasia rítmica, a otro que era prácticamente el opuesto, pues la escalada en esos años estaba muy masculinizada
En 2003, ingreso en el INEF como especialista en “expresión corporal”, que para mí es la parte más bonita de la rítmica, por su fuerte conexión con el movimiento natural y con la creatividad. En el doctorado me decanté por la investigación psicosocial, que estudia lo que valora y demanda la sociedad y cómo nos influye en la práctica deportiva… y aquí acabo, poniendo el foco en qué pasa con las mujeres y en cómo influye el género en el deporte..
El estudio parte de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF) de Universidad Politécnica de Madrid, de la que eres profesora titular, ¿por qué en concreto habéis elegido esa temática?
El estudio forma parte de un Proyecto I+D+i realizado por el Grupo de Investigación Psicosocial en el Deporte, que dirijo desde 2019 porque tratamos de manera transversal la igualdad de género. Desde ahí identificamos colectivos, necesidades de la sociedad, y veíamos que desde el año 2010 no teníamos un diagnóstico de qué es lo que hacen las adolescentes. Es decir, había estudios más pequeños que nos decían, ya desde hace mucho tiempo, que el abandono de la práctica deportiva en la adolescencia de las chicas era una realidad. En concreto esta iniciativa partió desde la Fundación Mapfre y el Consejo COLEF, que buscaban un estudio de género y deporte y nos contactaron para ver cómo lo enfocábamos. Tuvimos claro que había que hacerlo con las adolescentes, así que a partir de ahí empezamos la investigación. Investigaciones previas nos alertaban del incremento de la inactividad física en la adolescencia, especialmente entre las chicas. Pero se planteaban desde un enfoque que las culpabilizaba: “No hacen deporte porque no quieren, porque no les gusta, porque son más vagas...”. Entonces, identificamos que hay un vacío de conocimiento y de ahí partimos para hacer, primero una investigación y después una guía práctica siguiendo la línea de otros proyectos I+D+i que habíamos hecho previamente.

¿Ya habíais realizado estudios previos sobre la práctica fisicodeportiva de las chicas??
En 2023, junto al catedrático David Moscoso (también vinculado a la escalada), hicimos una investigación sobre las deportistas de alto rendimiento, por el efecto multiplicador que tiene en la sociedad la alta competición. Antes investigamos relacionado a las mujeres adultas. Me faltaban las adolescentes, porque hay dos momentos vitales clave en los que las mujeres abandonan la práctica fisicodeportiva: primero, cuando comienza su ciclo menstrual y, después, cuando son madres. Entonces para mí han sido como tres ejes de investigación clave que cierran un círculo: deportistas de alta competición, adultas y ahora las adolescentes.
.
hay dos momentos vitales clave en los que las mujeres abandonan la práctica fisicodeportiva: primero, cuando comienza su ciclo menstrual y, después, cuando son madres.
Según los resultados que habéis publicado, solo un 23% de las adolescentes (frente al 49% de los chicos) tiene un nivel de actividad física que alcanza las recomendaciones de la OMS. ¿Te han sorprendido los resultados del estudio?
Lo que me sorprendió es que, al comparar los datos que teníamos de referencia de un estudio sobre hábitos que había hecho el CSD en el año 2010, vemos que no ha habido casi cambios. No esperaba que fuera tan igual. Por ejemplo, conclusiones como la “futbolización” de la práctica deportiva en los chicos se nos disparaba (57% de los chicos practica fútbol), aunque ahora es cierto que ha entrado el gimnasio, que pasa a ser la tercera actividad que más practican, detrás de baloncesto. Entre las chicas, lo que más hacen es pasear y bailar, prácticas que están al margen del sistema deportivo. Luego hay otros deportes que en estos años para las chicas sí que han crecido, como el voleibol, y aparecían con fuerza otros deportes nuevos distintos, sobre todo las actividades vinculadas al medio natural: escalada, surf, bicicleta, patinar…
Lo que nuestra investigación y otras señalan que ha cambiado es que el abandono de la práctica deportiva está empezando cada vez más temprano, incluso a partir de los 9 años, que es mayor en las chicas y en esto tiene mucha influencia el uso de las pantallas.
¿Cuáles son entonces las principales barreras que encuentran las adolescentes para practicar deporte?
Nos encontramos con que con el salto a la Secundaria se incremente la exigencia de estudios, esto es igual para chicos y para chicas, pero en el deporte se topan con un sistema que privilegia la competición, que únicamente se sigue practicando a un nivel competitivo, y además desaparecen las actividades extraescolares, las escuelas deportivas… Esto se traduce en que en concreto las adolescentes se encuentran con que tienen menos oferta de proximidad recreativa y amigas con quienes practicar. Te pongo un ejemplo: hay varios equipos de voleibol y cuando eres niña pues entran todas, da igual el nivel, pero cuando eres adolescente ya solo seleccionan a las mejores, con lo que en vez de haber un equipo en tu colegio, te tienes que desplazar al único equipo de la comarca, y eso solo si eres seleccionada. Esto es una de las barreras externas, que la oferta deportiva tiene menos y peores oportunidades de práctica para las chicas.
el abandono de la práctica deportiva está empezando cada vez más temprano, incluso a partir de los 9 años, es mayor en las chicas y en esto tiene mucha influencia el uso de las pantallas.
Por otro lado hay que tener en cuenta la motivación, cuál es el combustible que les mueve. Tanto para chicas como para chicos el principal es común: disfrutar y divertirse. Pero para los chicos el tercer motivo por el que hacen deporte es la competición, mientras que para las chicas ese es el motivo que menos mencionan, solo una minoría. Para ellas es mucho más importante la conexión social y sentirse mejor consigo mismas, con su cuerpo. Aquí encontramos otras barreras internas: pensar que no soy buena, no se me da bien… Entonces, si como hemos dicho lo que se está fomentando es la competición, eso es algo que no va a atraer a las chicas.
También en la adolescencia las chicas maduran antes y con el estirón disminuye la competencia motriz; esto es una realidad, y aparece la vergüenza, no querer exponerse, y se les junta con empezar a gestionar su ciclo menstrual, empiezan a impactar nuevas presiones estéticas sobre el cuerpo de las mujeres… También en espacios externos las adolescentes se perciben menos seguras. Todo esto se mezcla, es un cóctel explosivo.
¿Qué recomendaciones dais, partiendo del estudio, para superar esas barreras, aplicadas a los distintos agentes, ya sean las propias chicas, familias, educadores, instituciones…?
En la Guía práctica planteamos una hoja de ruta, con diez acciones estratégicas y cien recomendaciones. Antes de entrar en ellas te diré que el dato más relevante que aporta este estudio es que siete de cada diez chicas quieren moverse más y mejor. En el otro estudio que hicimos de las adultas solo eran tres de cada diez. Esto nos demuestra que las chicas buscan cambiar, están en el camino; es un dato positivo. Entre los chicos la tasa también es alta, cinco de cada diez chicos (hay más que consideran que tienen sus necesidades atendidas).
Para los chicos el tercer motivo por el que hacen deporte es la competición, mientras que para las chicas ese es el motivo que menos mencionan, solo una minoría
Sobre la hoja de ruta, lo primero es que la iniciativa ha de partir de las administraciones públicas: promover acciones de sensibilización y campañas de fomento de la práctica con las que se identifiquen. También un reparto más equitativo de los recursos: uso de instalaciones, horarios, materiales… e impulsar una formación más allá del rendimiento, hacer políticas deportivas más amplias, para impulsar un modelo de práctica salud que conviva con el deporte de competición, que se mejore la oferta de proximidad.
Desde un punto de vista más cercano, dirigido a las familias: cada acción, por pequeña que parezca, cuenta. Partiendo de ropa, calzado, equipamiento adaptado a las chicas, que estén cómodas…. Darles facilidades para que hagan actividades en las que estén a gusto, promover una vida activa a través del ejemplo, que practiquen con sus iguales, que tengan espacios en los que se sientan seguras…

En la Guía práctica mencionáis en concreto Sputnik como ejemplo de buenas prácticas para la práctica deportiva de las adolescentes, ¿por qué?
Esto fue curioso porque, aunque yo hago boulder, solo conocía estos rocódromos de pasada, porque mi hija viene con su padre (que también es escalador). Me llamó la atención que en en el estudio las chicas empezaron a citar Sputnik como lugar en el que les gustaba practicar la escalada, que se planteaban sus retos, disfrutaban… Incluso lo citó una madre a la que entrevistamos, que tiene una hija con discapacidad. Así que nos pusimos a analizar cuántas de las recomendaciones que nosotros damos en el estudio tenía Sputnik, y vimos que eran muchas. Por ejemplo: tienen espacios en los que la exposición visual es muy limitada, variedad de niveles de dificultad y tipo de capacidades (las chicas se sienten a gusto). También la filosofía que se transmite: que todo el mundo puede salir de aquí sintiendo que ha hecho algo, que se ha esforzado, que ha disfrutado de la escalada. Que todos los cuerpos son válidos y la escalada es apta para todo el mundo. También que puedes socializar y a la vez puedes ser autónoma: puedo estar sola o con mi amiga probando lo que yo quiero, despegándome de mi padre o mi madre en un espacio seguro. Y la pedagogía de “aprender escalando” que fomentan, que es integradora. Recordamos que disfrutar y divertirse es la principal motivación tanto de chicas como de chicos. Esto no es algo que ocurre en todos los rocódromos: sin ir más lejos, mi hija, que tiene 15 años, no se siente tan a gusto en otros rocódromos a los que ha ido.
[En Sputnik existen] espacios en los que la exposición visual es muy limitada, las chicas se sienten a gusto. También la filosofía que se transmite
¿No crees que las diferencias socioeconómicas plantean unas barreras aún más importantes que las de género?
La variable de clase social no la hemos podido medir en este estudio, la podríamos extrapolar pero no hemos podido incluir aquí ese análisis. Personalmente sí que pienso que es algo determinante. No es lo mismo los recursos que tengas, dónde vives… Te condiciona.
Para quedarnos con una idea final: ¿qué es lo fundamental que está apartando a las adolescentes del deporte y cuáles son las claves para revertir esto?
En los estudios se citan cuatro que llamamos los key drivers o factores que conducen al abandono de la práctica fisicodeportiva: el uso excesivo de pantallas y móviles, la sobrecarga académica, la falta de motivación y la baja percepción de su propia competencia. Frente a eso, lo que les impulsa a seguir practicando deporte es: disfrutar, divertirse, la conexión social y la autonomía. Estos cuatro elementos están muy presentes en Sputnik
Actividades físicas y deportivas para las adolescentes:
necesidad, barreras y recomendaciones
Las tasas de práctica de actividad física en España son inferiores a las detectadas en Europa, siendo, además en nuestro país, la brecha de género mayor. Para incidir en la necesaria igualdad de oportunidades en el acceso a la educación física, la actividad física y el deporte, el Grupo de Investigación Psicosocial en el Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid ha realizado el informe Actividades físicas y deportivas para las adolescentes: necesidad, barreras y recomendaciones realizado en colaboración con el Consejo COLEF y Fundación MAPFRE.
Pulsa en el título para descargarte el estudio completo, el decálogo para familias y la Guía práctica para organizaciones y profesionales.
Además, si te interesa el tema, en este vídeo puedes ver la presentación de la guía, con la mención a Sputnik y un interesante coloquio en el que también participan varias adolescentes dando su visión:








