Tan antiguo como prestigioso, el oficio del guía de montaña ha evolucionado hasta convertirse en una moderna profesión sujeta a una normativa estricta y a una formación reglada, larga y compleja. Repasamos la situación actual –legislación, competencias y titulaciones– y también la importante labor de la Asociación Española de Guías de Montaña.

En nuestro país, la titulación de guía de montaña se encuadra dentro de las enseñanzas de formación profesional, más concretamente Enseñanzas Deportivas de Régimen Especial. En general, estas formaciones se estructuran mediante cursos de Técnico Deportivo con varios niveles.

Técnicos de montaña: TD1, TD2 y TD3

Para cursar TD3 primeramente deberemos cursar TD2 y previamente al TD2, el TD1.

Para acceder a cada una de las formaciones, ya sean TD1, TD2 o TD3, existen una serie de requisitos, siendo necesario (además de contar con título anterior), superar unas pruebas de acceso, que dependerán de la especialidad y del nivel al que optemos.

En nuestro caso, el TD1 o Certificado de Iniciación al Montañismo es común a todas las especialidades, y es con el TD2 donde el futuro guía elige el área en el que habrá de especializarse. Existen cuatro opciones:

“Los guías de Barrancos están especializados en barrancos acuáticos y secos, así como en vías ferrata y parques de aventura, y pueden impartir formación. Han de dominar el medio acuático y manejar maniobras de descenso y socorro, además de ciertas técnicas de escalada”.
“Los guías de Barrancos están especializados en barrancos acuáticos y secos, así como en vías ferrata y parques de aventura, y pueden impartir formación. Han de dominar el medio acuático y manejar maniobras de descenso y socorro, además de ciertas técnicas de escalada”.

 

Estas especialidades corresponden a un titulo de grado medio de Formación Profesional y habilita para el trabajo como guía, siempre dentro de las competencias permitidas. Aquellos que quieran habilitarse para alto rendimiento o para docencia deportiva deberán titularse como TD3 (Formación Profesional de grado superior) en alguna de estas dos especialidades (siempre que hayan superado el TD2 de la misma especialidad):

Para formarse como técnico deportivo de montaña existen diferentes centros, tanto públicos como privados, repartidos por la práctica totalidad de nuestra geografía.

La legislación que viene

Si bien hasta ahora era preciso titularse como TD2 de cualquiera de las especialidades para guiar de manera autónoma, a partir de septiembre de 2021 (si finalmente entra en vigor el nuevo decreto que regulará las enseñanzas de montaña, tal y como está previsto) los TD1 tendrán competencias para guiar en senderos balizados. Para guiar fuera de senderos marcados, en vías de escalada, barrancos o en terreno de aventura que requiera el uso de material y maniobras especiales se deberá completar la formación como técnico deportivo de la especialidad correspondiente.

En este sentido, con el nuevo decreto desaparecerá la titulación de TD2 de Alta Montaña, de tal manera que quien aspire a guiar en este medio deberá cursar TD1, TD2 de Media Montaña y TD2 de Escalada, para posteriormente acceder al TD3 de Alta Montaña, siempre previa superación de las pruebas de acceso.

Con este cambio en la estructura formativa, el Consejo Superior de Deportes busca adaptarse a la normativa y estructura de la formación en Europa para que los estudios de Formación Profesional tengan un sistema modular en toda la Unión Europea.

Cómo trabajan los profesionales de cada especialidad

Cada especialidad deportiva de guías de montaña cuenta con unas competencias y con unas ratios máximos, según la actividad que desempeñe.

Los guías de Media Montaña guían dentro y fuera de senderos balizados y en terreno nevado de carácter nórdico con raquetas de nieve, además se dedican a la enseñanza y al entrenamiento básico de deportistas y equipos de esta modalidad deportiva. Pueden trabajar en parques de aventura. Acompañan el guiaje con un profundo conocimiento del medio, haciendo énfasis en la interpretación del patrimonio natural y cultural. Precisan de la credencial UIMLA para trabajar en el extranjero.

Durante la formación de los TD2 de Media Montaña. ©Felipe Gómez
Durante la formación de los TD2 de Media Montaña. ©Felipe Gómez

 

El terreno de los guías de Escalada es la roca (rutas de escalada y vías ferrata) y también los parques de aventura. Además pueden dedicarse al entrenamiento, el equipamiento de vías y, cada vez más, al trabajo en espacios indoor, como rocódromos y salas de boulder. Su actividad precisa de un buen nivel de escalada, así como manejarse con soltura en maniobras específicas de seguridad y rescate.

Los guías de Barrancos están especializados en barrancos acuáticos y secos, así como en vías ferrata y parques de aventura, y pueden impartir formación. Han de dominar el medio acuático y manejar maniobras de descenso y socorro, además de ciertas técnicas de escalada.

Los guías de Alta Montaña responden al perfil más polivalente de todos los guías. Además de guiar, son formadores en vías de roca, crestas, glaciares y terreno de aventura. Dominan la escalada en roca y hielo, la progresión con piolet y crampones, así como el esquí de montaña y las maniobras y técnicas necesarias para progresar con seguridad. Precisan de la credencial UIAGM para trabajar en el extranjero.

¿Quién contrata un guía?

Existen distintos perfiles que contratan un guía. Por un lado, personas, grupos o clubes que no poseen los conocimientos y/o experiencia necesarios para desarrollar una actividad en montaña con seguridad o autonomía. También aquellos que desean iniciarse en una determinada disciplina de montaña o que buscan perfeccionar su técnica y aprender otras nuevas, o los que precisan de un profesional que les dirija entrenamientos de cara al desarrollo de una actividad concreta.

Existen otros profesionales del turismo activo y del deporte, como los técnicos en Conducción del Medio Natural, licenciados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, o certificados de profesionalidad, con algunas competencias en el guiaje. Sin embargo, su formación no es tan extensa ni tan específica. El técnico deportivo de montaña es el perfil más y mejor cualificado para acompañarnos en cualquier actividad en este medio. Recordemos que, además, el guía asiste a reciclajes periódicos impartidos por la AEGM (obligatorios para la obtención de las credenciales UIMLA y UIAGM y que garantizan la actualización de sus conocimientos y por tanto la calidad de su trabajo).

Algunas comunidades autónomas que cuentan con una regulación específica del turismo activo solo permiten a los técnicos deportivos de montaña guiar grupos en el medio natural.

La titulación que debemos exigir

Para tener la certeza de que el guía que estamos contratando va a prestarnos un buen servicio y con todas las garantías, podemos exigirle el carnet de la AEGM (con la pegatina del año en vigor) que acredita que está titulado en la especialidad que vamos a contratar. Es importante que contratemos al guía de la especialidad apropiada; es decir, si vamos a realizar un descenso de barrancos, el único guía con competencias en ese terreno sería el TD2 de Barrancos; para una actividad de escalada, el TD2 o TD3 de Escalada y/o el de Alta Montaña, y así con cada especialidad deportiva.

“El terreno de los guías de Escalada es la roca (rutas de escalada y vías ferrata) y también los parques de aventura. Además pueden dedicarse a la formación, el entrenamiento, el equipamiento de vías y, cada vez más, al trabajo en espacios indoor”.
“El terreno de los guías de Escalada es la roca (rutas de escalada y vías ferrata) y también los parques de aventura. Además pueden dedicarse a la formación, el entrenamiento, el equipamiento de vías y, cada vez más, al trabajo en espacios indoor”.

 

Si el guía no se encuentra en posesión de su carnet de socio, podemos solicitarle copia de su título de técnico deportivo o consultar la página web de la AEGM para verificar que cuenta con la formación adecuada.

Además podemos exigirle su póliza de seguros de responsabilidad civil y de accidentes, alta de autónomos o contrato de trabajo, para verificar que, en caso de accidente, contaremos con las coberturas necesarias.

AEGM, la unión de los guías

La Asociación Española de Guías de Montaña se creó en el año 1993 al agruparse en una sola las distintas asociaciones profesionales existentes entonces. Un año después es reconocida por la UIAGM y UIMLA (instituciones internacionales de implantación en todo el mundo y de elevado prestigio), ocupando un lugar en los comités ejecutivos de estas asociaciones.

El objetivo de la AEGM es gestionar conjuntamente todo lo relacionado con la formación y la capacitación profesional, así como reivindicar el reconocimiento y la regulación del ejercicio de la profesión. Además, representa al colectivo ante organismos e instituciones oficiales del Estado y de las comunidades autónomas.

Su estructura está compuesta en la actualidad por un equipo directivo, unas comisiones técnicas de las distintas especialidades, una secretaría técnica y una secretaría administrativa. Su sede social se encuentra en Jaca (Huesca).

Para ser socio de la AEGM se debe haber cursado alguna de las siguientes titulaciones:

Además debe cumplimentarse un formulario y pagar la cuota anual de socio (100€, que este año se ha reducido a 75€ debido a la difícil situación que estamos atravesando).

Al unirte a la AEGM pasas a ser miembro de la asociación de referencia para los guías de montaña (el colectivo de guías más importante de España, con representación en todas las comunidades) y contarás con todas las facilidades para desempeñar tu trabajo.

Pertenecer a la AEGM supone formar parte de un colectivo profesional de reconocido prestigio y permite acceder a las acreditaciones internacionales y a programas de formación y reciclaje profesional. Además, la AEGM ofrece importantes descuentos en los seguros de RC y accidentes, así como en refugios de montaña, instalaciones deportivas y en la compra de material de montaña.

¿Y por qué hay guías asociados y otros que no?: generalmente, los guías que se asocian a la AEGM son aquellos cuya profesión constituye su actividad principal o lo ha constituido en algún momento de su trayectoria laboral. Digamos que optan por asociarse pues se sienten parte del colectivo de guías.

Desde la formación de la Compañía de Guías de Chamonix en 1821, los guías de montaña se han asociado para defender su oficio y ofrecer profesionalidad. En la imagen, Jean Antoine Carrel, hacia 1880, con otros guías de los Alpes italianos.
Desde la formación de la Compañía de Guías de Chamonix en 1821, los guías de montaña se han asociado para defender su oficio y ofrecer profesionalidad. En la imagen, Jean Antoine Carrel, hacia 1880, con otros guías de los Alpes italianos.

 

La difícil situación actual

Una de las profesiones que se han visto fuertemente afectadas por la crisis del coronavirus ha sido la de guía de montaña. Al tratarse de un oficio adscrito al sector turístico, durante los meses de estado de alarma no fue posible el desempeño de la actividad. Tras este período el número de participantes se ha visto reducido enormemente debido a las restricciones de movilidad; además, el número de clientes máximo permitido se ha regulado por autonomías para limitar las posibilidades de contagio en caso de que haya un positivo entre los participantes.

Estas circunstancias se han traducido en que, a pesar de las ayudas económicas al sector y a los profesionales autónomos (la AEGM ha mantenido reuniones en este sentido con el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo), los ingresos de los guías se han visto fuertemente mermados, mientras que algunos gastos como la cuota de autónomos, alquiler de locales, vehículos y material no se han reducido, por lo que muchos de los profesionales se han enfrentado a una situación complicada.

Sin embargo, los guías de montaña desempeñan su actividad al aire libre, siguiendo los protocolos definidos por la AEGM para la prevención del contagio del coronavirus, por lo que el riesgo de contraer la enfermedad durante una actividad es realmente bajo.

Contratar los servicios de un guía contribuye a movilizar la economía del sector y a dinamizar la actividad profesional de los guías, y también permite disfrutar de actividades saludables con máximas garantías de seguridad.

Afortunadamente, se espera que en los próximos meses, cuando la situación sanitaria esté más controlada, los guías incrementen su actividad profesional. Ojalá sea así.

Esther Murciano
(secretaria técnica de la AEGM, guía de Media Montaña y profesora en Sputnik Formación-CFEM)

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Asociación Española de Guías de Montaña

📍 Av. Juan XXIII, 5, 22700 Jaca, Huesca

☎️ (+34) 974 355 578

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