Seguro que vas a notar algunos cambios en el routesetting de Sputnik. Y es que durante el cierre temporal nos hemos vuelto locos recopilando material nuevo, transformando completamente el rocódromo y dándole a la neurona para reinventar… ¡el movimiento!

A lo largo de los dos últimos meses el aterrizaje de cajas procedentes de Europa y Estados Unidos ha sido una constante en Sputnik. En ellas viajaban infinidad de formas, volúmenes y agarres que poco a poco van vistiendo los muros tras haber sido estos convenientemente desinfectados, reparados y pintados. El equipo de equipadores ha decidido que el proceso de renovación de vías y bloques coincidiera también con algunos cambios en el planteamiento general del setting.

“Recorridos más largos, más movimientos; estamos intentando restar intensidad física y jugar con otros factores, como el equilibrio, el riesgo, los pasos aleatorios…”, explica Guille Burba, responsable de routesetting en Sputnik. ¿Y en qué se traduce esto exactamente?

 

Mari trabaja con nuevos volúmenes en la sala de bloque.
Mari trabaja con nuevos volúmenes en la sala de bloque.

 

‘Generar movimiento’

Es la frase más oída estos días en el grupo de equipadores que trabaja de sol a sol en Sputnik. Mari, Shirleys, Carlos, Simón, Pablo, Adrián, Nacho, Kymy y Guille son capaces de discutir hasta el infinito sobre una vía, una secuencia, un paso, un apoyo para el pie o la angulación de un volumen. La dificultad pasa a un segundo plano y el difuso término “una vía bonita” pierde por completo el sentido frente a la búsqueda del “movimiento”.

Otras constantes del trabajo de estos días son ofrecer distintas opciones para resolver un mismo crux, idear secuencias poco intuitivas e incluso dejar abierta la opción de escoger un “callejón sin salida”. En definitiva poner a prueba no solo la fuerza y la resistencia del escalador, sino su capacidad de previsualizar, de adaptarse y de improvisar.

Carlos Catari, experimentado equipador que pasa temporadas en Sputnik, nos habla mucho estos días de la “armonía y la esencia”… Discute a menudo con sus compañeros sobre esta cuestión y no para hasta que es capaz de trasladar al panel lo que ha traído en la cabeza.

Todo lo anterior explica por qué algunas partes de los muros hoy cuentan con menos vías y bloques de lo que estamos acostumbrados a ver. Hemos decidido sacrificar algunas líneas para ganar en densidad de agarres, tamaño de presas y/o ampliación del recorrido.


La planta de vías concentra gran parte del trabajo de estos días.
La planta de vías concentra gran parte del trabajo de estos días.

 

La intención es lo que cuenta

La labor pedagógica se mantiene. Cada boulder, cada ruta, debe aportar algo más que esfuerzo y diversión. Un paso en bavaresa, un reposo gracias a un cerrojo de rodilla, un trabajo de coordinación o una fisura de manos. Cada problema se diseña con una intención clara: ampliar nuestro repertorio gestual y también, cómo no, descubrir dolores en insospechadas partes del cuerpo…

Esto no ocurre solo en los bloques y vías más duros. “A veces nos lleva más tiempo montar un bloque verde o amarillo que uno rojo o negro, o fíjate en la cantidad de presas –y el tamaño de los agarres– de algunas vías de V+ y 6a”, explica Guille. “Es muy importante que las líneas más sencillas no sean meras escaleras, sucesiones repetitivas de movimientos, sino que aporten lo mismo que las duras. Un bloque verde puede mostrar cierta complejidad, y no porque el movimiento sea duro (y entonces ya no sería verde), sino porque no resulte fácil encontrar la solución ‘verde’ para resolverlo”, finaliza.

A lo largo de los dos últimos meses el aterrizaje de cajas procedentes de Europa y Estados Unidos ha sido una constante en Sputnik. En ellas viajaban infinidad de formas, volúmenes y agarres que poco a poco van vistiendo los muros tras haber sido estos convenientemente desinfectados, reparados y pintados. El equipo de equipadores ha decidido que el proceso de renovación de vías y bloques coincidiera también con algunos cambios en el planteamiento general del setting.

“Recorridos más largos, más movimientos; estamos intentando restar intensidad física y jugar con otros factores, como el equilibrio, el riesgo, los pasos aleatorios…”, explica Guille Burba, responsable de routesetting en Sputnik. ¿Y en qué se traduce esto exactamente?

 

Mari trabaja con nuevos volúmenes en la sala de bloque.
Mari trabaja con nuevos volúmenes en la sala de bloque.

 

‘Generar movimiento’

Es la frase más oída estos días en el grupo de equipadores que trabaja de sol a sol en Sputnik. Mari, Shirleys, Carlos, Simón, Pablo, Adrián, Nacho, Kymy y Guille son capaces de discutir hasta el infinito sobre una vía, una secuencia, un paso, un apoyo para el pie o la angulación de un volumen. La dificultad pasa a un segundo plano y el difuso término “una vía bonita” pierde por completo el sentido frente a la búsqueda del “movimiento”.

Otras constantes del trabajo de estos días son ofrecer distintas opciones para resolver un mismo crux, idear secuencias poco intuitivas e incluso dejar abierta la opción de escoger un “callejón sin salida”. En definitiva poner a prueba no solo la fuerza y la resistencia del escalador, sino su capacidad de previsualizar, de adaptarse y de improvisar.

Carlos Catari, experimentado equipador que pasa temporadas en Sputnik, nos habla mucho estos días de la “armonía y la esencia”… Discute a menudo con sus compañeros sobre esta cuestión y no para hasta que es capaz de trasladar al panel lo que ha traído en la cabeza.

Todo lo anterior explica por qué algunas partes de los muros hoy cuentan con menos vías y bloques de lo que estamos acostumbrados a ver. Hemos decidido sacrificar algunas líneas para ganar en densidad de agarres, tamaño de presas y/o ampliación del recorrido.

La planta de vías concentra gran parte del trabajo de estos días.
La planta de vías concentra gran parte del trabajo de estos días.

 

La intención es lo que cuenta

La labor pedagógica se mantiene. Cada boulder, cada ruta, debe aportar algo más que esfuerzo y diversión. Un paso en bavaresa, un reposo gracias a un cerrojo de rodilla, un trabajo de coordinación o una fisura de manos. Cada problema se diseña con una intención clara: ampliar nuestro repertorio gestual y también, cómo no, descubrir dolores en insospechadas partes del cuerpo…

Esto no ocurre solo en los bloques y vías más duros. “A veces nos lleva más tiempo montar un bloque verde o amarillo que uno rojo o negro, o fíjate en la cantidad de presas –y el tamaño de los agarres– de algunas vías de V+ y 6a”, explica Guille. “Es muy importante que las líneas más sencillas no sean meras escaleras, sucesiones repetitivas de movimientos, sino que aporten lo mismo que las duras. Un bloque verde puede mostrar cierta complejidad, y no porque el movimiento sea duro (y entonces ya no sería verde), sino porque no resulte fácil encontrar la solución ‘verde’ para resolverlo”, finaliza.

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Recuerda: abrimos el día 29 de junio. A los equipadores les encantaría que, cuando regreses al roco y escales las nuevas líneas, nos cuentes si te gustan o no, qué añadirías, qué cambiarías y también qué ha sido lo mejor o si echas de menos algo. Usa el buzón de sugerencias, los tablones de feedback o escríbenos a feedback@sputnikclimbing.com[/vc_message]

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