Este artículo no defiende ni tampoco cuestiona el uso de la mascarilla. Simplemente partimos de una realidad: ahora mismo –y no sabemos durante cuánto tiempo– estamos obligados por ley a llevar este incordio para escalar en el rocódromo. Sabemos que es incómodo, que nos falta el aire, que nos suda la cara y que nos tira de las orejas. Así que, como escaladores, hemos investigado sobre las mascarillas más habituales y también acerca de las llamadas “deportivas” y su efectividad.

La imagen cotidiana de la gente en calles, parques, tiendas, gimnasios, rocódromos ha sufrido un cambio brutal. Pocos podían llegar a imaginarse la escena y nadie había vivido una situación parecida. La vuelta a la “nueva normalidad” pasa por el uso habitual de la mascarilla en espacios compartidos y en ocasiones durante muchas horas seguidas. También –aunque esto ya depende de la normativa de cada comunidad y de la interpretación de las autoridades de turno– se exige en “espacios cerrados de uso público”, como es el caso de muchos rocódromos, y no se contempla la posibilidad de poder escalar en indoor sin mascarilla, aunque se respete la distancia de seguridad.

En estos últimos meses de incertidumbre y cambios hemos oído todo tipo de teorías, especulaciones y estupideces sobre las mascarillas. Nosotros nos hemos documentado y vamos a intentar poner un poco de orden en todo este fango de filtros, normas y siglas.

Escaladores hacen boulder con mascarilla en Sputnik.
Escaladores hacen boulder con mascarilla quirúrgica en Sputnik.

 

Estos son lo tres tipos de mascarillas que cumplen alguna norma específica

Mascarillas de protección (EPI)

  • Son mascarillas autofiltrantes confeccionadas con un entramado de fibras plásticas capaces de impedir la inhalación de partículas, aerosoles líquidos y patógenos.
  • Pueden ser cónicas, horizontales (pico de pato) y verticales.
  • Según la eficacia de filtración (capacidad de retención de partículas), se distinguen tres categorías:
    • FFP1 (filtering face pieces). Mascarillas antipolvo, con una eficacia de filtración del 78%; 22% de fuga máxima hacia el exterior. Protección baja.
    • FFP2 (similares a las N95, KN95 y KF94 en la normativa NIOSH). Eficacia de filtración del 92% (95% en el caso de las KN95); 8% de fuga máxima hacia el exterior. Protección media.
    • FFP3 Eficacia de filtración del 98%; 2% de fuga máxima hacia el exterior. Protección alta.
  • Son consideradas ”equipo de protección individual” (EPI).
  • Tanto las FFP2 como las FPP3 protegen de contagios y también de que el que la lleve contagie a los demás. Pero, ATENCIÓN, siempre y cuando no incorporen válvula de exhalación, un dispositivo que facilita la expulsión del aire al exterior y evita la condensación interior, pero que anula casi por completo la eficacia de filtrado hacia fuera, por lo que no tiene ningún sentido en pacientes con procesos respiratorios infecciosos ni como medida de protección en los espacios públicos.
  • Deben ser desechadas después de unas 48 horas de uso. Algunas son reutilizables (en el envase aparecerá una R, o una NR si no es reutilizable).

Mascarillas quirúrgicas

  • Material desechable (no debe usarse más de cuatro/seis horas seguidas).
  • Proporcionan una protección mínima al que la lleva (por ejemplo, ante líquidos contaminados, pero escasa ante partículas). Sí protegen a los demás.
  • Se considera “producto sanitario” (PS) pero no EPI . Las regula la norma EN 14683:2019.
  • Por cierto, la parte azul, debe quedar en el exterior.

Mascarillas higiénicas

  • En esta categoría encontramos una gran variedad de mascarillas. Aunque algunas ofrecen un nivel de protección bastante alto, en general están destinadas a personas que no presentan síntomas clínicos de infección viral o bacteriana y que no se encuentran en contacto con personas infectadas.
  • Deben cumplir unos criterios mínimos de filtración bacteriana así como de respirabilidad.
  • Las encontraremos no reutilizables y reutilizables, para niños y para adultos.
  • Al comienzo de la pandemia no existía una norma europea, por lo que se regulaban por la siguiente norma española:
    • UNE 0064-1 Mascarillas higiénicas no reutilizables para adultos.
    • UNE 0064-2 Mascarillas higiénicas no reutilizables para niños.
    • UNE 0065 Mascarillas higiénicas reutilizables para adultos y niños.
  • El 17 de junio de 2020 se aprobó la norma europea CWA 17553:2020. Esta norma exige una filtración mínima del 70%.

La homologación y la protección de las mascarillas deportivas

La crisis del COVID ha animado a algunos fabricantes a diseñar y producir mascarillas que de alguna forma resulten “compatibles” con la actividad física. Como el uso de la mascarilla presenta tres grandes inconvenientes (reducen la entrada de aire a las vías respiratorias, aumentan la condensación en la cara y resultan incómodas tras un uso prolongado), los esfuerzos se han dirigido en incorporar y combinar materiales capaces de minimizarlos, y también en dar con diseños ergonómicos. Tanto fabricantes de mascarillas como personal sanitario coinciden en una máxima: resulta infinitamente más segura una mascarilla de eficacia media bien colocada en la cara que una FFP3 por debajo de la nariz. Y esto último es lo que suele ocurrir con muchos modelos de máxima protección. Hay que tener en cuenta que las mascarillas sanitarias no están diseñadas para un uso continuado y suelen generar irritación y otras molestias, mucho más, por ejemplo, bajo situaciones de esfuerzo, temperaturas altas, ambientes húmedos…

 

Colocación de la mascarilla de más que dudosa eficacia...
Colocación de la mascarilla de más que dudosa eficacia…

 

Aunque en un principio se sacrificó protección para ganar respirabilidad, rápidamente surgieron modelos más cómodos capaces de alcanzar porcentajes de filtración similares a los del tipo FFP2, pero por cuestiones de diseño y adaptabilidad, la mayoría de estas mascarillas se acoge a la norma de mascarillas higiénicas y a la de las sanitarias. “Es muy importante destacar que las mascarillas higiénicas pueden llegar al nivel de filtración de las mascarillas sanitarias”, comenta Héctor Martínez, cofundador de Eos, fabricante de mascarillas. “Por ejemplo, nuestras mascarillas superan el 92% de filtración igualando a los EPI y sin embargo caen en la categoría de higiénicas. Las mascarillas de protección están pensadas para usarse en entornos sanitarios y su seguridad radica en que, además de tener un filtrado superior al 90%, son de usar y tirar (para que una mascarilla higiénica pueda ser consideradas sanitaria, los hospitales necesitarían contar con una empresa de lavado de mascarillas cuyo lavado fuera homologado como sanitario y las mascarillas no deberían de salir del hospital). Esta es una de las razones por las que una mascarilla deportiva no se considera EPI”, explica Héctor.

Ocurre lo mismo con otras mascarillas, como por ejemplo la Stratos Mask de La Sportiva, un modelo con filtro intercambiable que aporta una protección similar a una FFP3 pero que se acoge a la norma de mascarilla quirúrgica. O la Faz, del fabricante Lurbel, mascarilla quirúrgica con una eficiencia de filtración bacteriana del 95% (lo que equivale a la de un EPI tipo KN95).

Trabajo de setting bajo la mascarilla.
Trabajo de setting en las vías de Sputnik.

 

¿Qué debo buscar en una mascarilla para escalar?

Protección. Como hemos visto, las mascarillas deben acogerse a alguna de las tres normas y, aunque no respondan a la categoría de EPI, su eficacia puede ser similar, incluso superior, a esta. La mínima protección que se le debe exigir a una mascarilla es de una capacidad de filtración del 70% (norma de mascarilla higiénica). Mejor optar por modelos deportivos con una eficacia superior al 90% (este dato debería aparecer en la etiqueta del producto, así como su norma).

Las que llevan válvulas no protegen a los demás y, según donde, no se permite su utilización en espacios públicos.

Las mascarillas quirúrgicas son ligeras y dejan pasar más o menos bien el aire, pero recordad: no protegen apenas al que la lleva y suelen terminar de collar…

Hay modelos deportivos con filtro desechable. Infórmate bien de su eficacia, de dónde encontrar repuestos y de si estos pueden lavarse.

Nuevos materiales y diseños para adaptar la mascarilla a la actividad deportiva.
Nuevos materiales y diseños para adaptar la mascarilla a la actividad deportiva.

 

Adaptabilidad. Las mascarillas de protección media y alta FFP2 y FFP3 resultan bastante incómodas en el uso prolongado y engorrosas para la actividad física (se desplazan continuamente, por lo que acabaremos llevando la mano a la cara cada poco tiempo). Se debe optar por diseños que se adapten bien a la cara. Hay quien prefiere modelos que se fijan detrás de la nuca y no en las orejas (existen apaños para solucionar este tema, como piezas de plástico para enlazar las dos tiras por detrás de la cabeza).

Transpiración. Este es uno de los grandes problemas de las mascarillas. El exceso continuado de humedad en la cara produce irritaciones y puede ser origen de algunas patologías. Lee bien la composición de los materiales y elige tejidos que faciliten la evacuación de la humedad, que favorezcan la recuperación de la piel y que sean hipoalergénicos. Se comercializan también mascarillas que cuentan con tratamiento antifúngico y antibacteriano.

Medio ambiente. Como ya teníamos pocos problemas, ahora sumamos el aluvión de mascarillas desechables que acaban en la basura cada día en todos los rincones del planeta. Las mascarillas deportivas son mucho más caras pero más sostenibles que tirar cada día dos o tres quirúrgicas y, a medio plazo, bastante más económicas, ya que admiten decenas de lavados antes de empezar a perder efectividad.

Y por último…

¡Que se acabe esto ya! ¡Queremos escalar sin bozal y darnos abrazos a todas horas!

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