El magnesio es un aliado indispensable para muchos escaladores y escaladoras en todo el mundo. Este mineral, presente en la escalada desde hace décadas, reduce la sudoración en las manos, mejorando así el agarre y, por tanto, el rendimiento. En este artículo exploraremos su origen y composición, qué efectos tiene sobre la roca y el medio ambiente y para qué se recomiendan los distintos formatos en los que se comercializa. Además, destacaremos algunos ejemplos de magnesios fabricados en España, compartimos opiniones de escaladores y ofrecemos recomendaciones sobre buenas prácticas en su uso. Todo lo que necesitas para elegir el magnesio adecuado, ese adictivo polvo blanco del que inevitablemente acabarás manchándote en cada sesión.
¿Para qué sirve el magnesio en escalada?
El magnesio tiene propiedades hidroscópicas, es decir, que absorbe la humedad, y esa es precisamente su función principal en escalada: absorber la humedad de las manos y, con ello, eliminar el sudor que puede reducir la fricción y dificultar mantener un agarre seguro. Al aplicar magnesio, se consigue que las manos permanezcan secas por más tiempo, lo que mejora la adherencia tanto en la roca natural como en las presas artificiales de los rocódromos.
Además de sus beneficios físicos, el uso del magnesio también tiene un innegable impacto psicológico. Para muchos escaladores y escaladoras el acto de echarse magnesio antes de afrontar un problema o una vía difícil forma parte de su preparación mental, transformándose en un pequeño ritual que puede marcar una gran diferencia en la autoconfianza. Esos segundos que bajamos el brazo para meterlo en la magnesera tienen además un efecto relajante sobre el músculo. Sin embargo, echarse magnesio puede convertirse en una obsesión que, más que ayudarnos a progresar, puede ralentizar nuestra escalada y, por tanto, llegar a tener efectos negativos en el rendimiento cuando se realiza de forma compulsiva.
¿Cuándo se empezó a usar el magnesio para escalar?
Si hablamos de los orígenes del uso del magnesio en la escalada no podemos dejar de mencionar a John Gill. Este matemático y escalador estadounidense es considerado uno de los grandes pioneros del boulder moderno, a mediados del siglo pasado, y su influencia ha marcado profundamente la evolución de la escalada. Gill, que comenzó su trayectoria deportiva practicando gimnasia, ya conocía el uso del carbonato de magnesio como antitranspirante para mejorar el agarre en aparatos como las anillas o la barra fija. Al trasladar su pasión a la roca, decidió probar el magnesio en sus sesiones de escalada, comprobando con ello que el magnesio ayudaba a secar el sudor de las manos y mejoraba notablemente la fricción sobre la roca, lo que permitía un mejor control en movimientos técnicos exigentes. Esta introducción fue toda una revolución en la escalada, popularizándose su uso rápidamente en la comunidad escaladora, tanto en búlder como en otras disciplinas. Gill también introdujo una visión analítica y científica en la escalada, incorporando elementos de la gimnasia y el entrenamiento físico que hasta entonces no se aplicaban.

¿De qué está hecho el magnesio para escalar?
El magnesio que se utiliza en la escalada es carbonato de magnesio (MgCO₃). Es un elemento que encontramos en la naturaleza, principalmente en forma de magnesita, un mineral que aparece en rocas sedimentarias y metamórficas tras un proceso de formación de miles de años. Una vez extraída, se somete a diferentes procesos químicos y a un calentamiento a altas temperaturas y posterior secado, del que se extrae el carbonato de magnesio que se emplea en distintos usos, entre ellos el alimentario, farmacéutico, industrial o, también, para la escalada. China es el principal país productor de magnesita, pero también existen grandes reservas en otros países como Rusia, Eslovaquia, Australia, Turquía o Brasil, entre otros.
Hay marcas que, en lugar de obtener la magnesita de la minería, la extraen de otros procesos. Uno de ellos es el resultante de la desalinización del agua de mar. Al extraer la sal y los minerales para producir agua potable, se genera una salmuera concentrada rica en diversos minerales, como el cloruro de magnesio, el cual es sometido a un proceso químico que genera el carbonato de magnesio. Aunque ya había marcas que utilizaban este tipo de carbonato de magnesio, Black Diamond fue la primera que incluyó esta información en su marketing cuando lanzó su Eco Gold en 2021, incidiendo en el mensaje de su mayor sostenibilidad, puesto que evita el impacto de la minería.
Anteriormente ya había otras marcas que ofrecían soluciones eco-friendly para sus magnesios, empleando magnesio recuperado de diversos procesos industriales (no específicamente de desalinización, sino de diferentes industrias químicas).
Una de las últimas incorporaciones al mercado es el uso de los carbonatos de magnesio mesoporosos, también llamado Upsalita, pues se descubrió por un grupo de investigadores de la universidad de Upsala, en Suecia (hoy Upsalite es marca registrada). Sus beneficios están en su sequedad, gran superficie y gran porosidad. Aseguran que puede absorber hasta 10 veces más humedad que el magnesio convencional. De nuevo Black Diamond lo utiliza en su Black Gold (el más caro de toda su gama), aunque hay otras marcas que lo comercializan.
¿Qué tipos de magnesio hay y cuál es el mejor?
Como hemos visto, el carbonato de magnesio puede tener distintos orígenes que condicionarán su calidad, la cual también depende del nivel de pureza de la magnesita, así como de los tratamientos y procesos a los que haya sido sometida.
En ocasiones al carbonato de magnesio se le añaden otros componentes, lo que también influye en su calidad, rendimiento y coste. Por ejemplo, hay marcas que optan por añadir carbonato de calcio para que la textura sea más homogénea. También se puede añadir sílice, que actúa como antiaglomerante, lo que evita la formación de grumos, si bien es importante tener en cuenta que este elemento es altamente tóxico.
Hay marcas que optan por mezclar el carbonato de magnesio con colofonía (resina de pino) o algún otro tipo de resina pegajosa que aumenta la fricción, con lo que el magnesio permanece en las manos más tiempo. La contrapartida de este añadido es que la colofonía no es soluble por lo que, al utilizarlo, el magnesio se quedará adherido a la superficie rocosa, siendo muy difícil de extraer. En cambio, el magnesio que no lleva colofonía se irá fácilmente con la lluvia o con el lavado de las presas.
El ‘puff’ que se suele utilizar en Fontainebleau tiene colofonía, cuya coloración (tipo ámbar) hace que no tenga un impacto visual tan alto como el magnesio blanco, pero a cambio su permanencia en la superficie rocosa será más duradera.
La pureza del magnesio, su origen y los posibles elementos añadidos puede tener distintos efectos tanto sobre nuestra piel como sobre la roca, provocando una mayor o menor abrasión, independientemente del rendimiento.

¿Por qué algunos magnesios son más secos o más húmedos?
El carbonato de magnesio se consigue mediante un proceso de sintetización de la magnesita, tras el cual se procede a los ciclos de secado. Esta fase es la que determina la «humedad relativa» que tendrá el producto final, que dependerá tanto del tiempo de secado como de la temperatura a la que haya sido sometida. No hay magnesios con «más o menos óxido», como afirman algunos escaladores, puesto que las moléculas de óxido de magnesio ya vienen determinadas en el proceso de sintetización. Habitualmente, la humedad relativa de un carbonato de magnesio que se usa en escalada es del 2,7 al 2,9%, pero esto se puede variar –secando durante más tiempo o a mayor temperatura– para conseguir un magnesio más seco. Los magnesios más secos (aprox. del 1,2%) solo se pueden encontrar en formato polvo, puesto que no tienen la humedad suficiente para compactarse.
Cuanto más seco sea un magnesio, más eficaz será su absorción del sudor, pero esto no quiere decir que sea mas conveniente para todas las manos. Solo las personas que tienen una sudoración por encima de la media encontrarán beneficios en este tipo de magnesio. Si la sudoración es normal o baja, el magnesio más seco provocará un mayor desgaste en la piel, causando grietas o rajas que, en definitiva, perjudicarán el rendimiento. Por tanto, es importante analizar tus necesidades para acertar con uno u otro magnesio.
Hemos preguntado al Equipo Sputnik por sus preferencias y esto nos dijeron:
«Me gusta el crunchy, un poco húmedo. A veces tengo la piel como más dura, como ‘plasticosa’, y el magnesio seco se me resbala y no siento un grip increíble». Álex Crespo.
«Yo he ido cambiando a lo largo de los años. Mi piel es más bien húmeda y un magnesio seco me va mejor. Una temporada de todos modos probé uno muy húmedo que me aguantaba bastante porque era muy denso, pero me estropeaba muy rápido la piel. Ahora uso crunchy más bien seco, pero con mucho frío no me funciona muy bien». Pedro Bergua.

«Tengo la piel bastante húmeda siempre, así que uso uno seco que se impregna bien en las manos y tapa muy bien el poro de la mano. Eso me permite aguantar secciones largas sin tener que estar echándome constantemente». Guillermo Peinado.
«Todos los días me hecho crema hidratante para evitar grietas en las manos porque tengo la piel muy seca. A mí me gusta el magnesio un poco húmedo y mezclando 60% crunchy, 40% polvo, aunque depende de la roca y de la humedad en el ambiente. Si la piel se pone más blanda, añado más magnesio seco. Si hay mucha humedad o me duele la piel, primero me echo magnesio líquido. Y os voy a contar una anécdota: leí que Jerry Moffat metía el magnesio en el horno para que se secara y fuera más efectivo, así que yo empecé a hacer lo mismo en el microondas. Una vez lo metí como cinco veces seguidas y el plato se rompió… Para no tirar el magnesio, separé los cristales y eché el polvo a la bolsa. Pero resultó que no lo había limpiado bien y en la primera vía me rajé la yema con un cristal. Ya no practico eso». Ekhiotz Alsasua.
¿El magnesio para escalar es tóxico?
Como hemos visto, el magnesio puede provenir de fuentes muy diversas y esto influye directamente en si resulta seguro o perjudicial para nuestro organismo. En muchos casos, el magnesio de origen chino contiene una alta concentración de metales pesados —como plomo, arsénico o mercurio—, lo que obviamente lo hace inapropiado para el consumo. Además, ciertos compuestos añadidos al carbonato de magnesio, como el sílice, pueden volverlo tóxico.
Por eso es clave conocer los diferentes tipos de magnesio que existen en el mercado y optar siempre por aquellos aptos para uso alimentario o farmacéutico, evitando los de uso industrial.
Existen certificaciones que avalan esta calidad, como el código E-504, que lo identifica como aditivo autorizado para alimentos en Europa. También es recomendable revisar en el etiquetado si se especifica la ausencia de metales pesados, aunque actualmente no existe un sello internacional único que lo garantice.
Es cierto que el magnesio tiene beneficios importantes, sobre todo para la recuperación muscular, y por eso muchas marcas lo comercializan. Pero, si vas a tomarte el bocata entre vía y vía sin lavarte las manos, asegúrate al menos de que el magnesio que usas cumple los estándares de calidad alimentaria.
¿En qué formatos se vende el magnesio y para qué sirve cada uno?
Más allá de su composición y pureza, podemos encontrar el magnesio en distintos formatos:
Magnesio en polvo
Es la forma más tradicional. Se trata de carbonato de magnesio finamente molido, que se transporta en una bolsa o ‘magnesera’ y que los escaladores aplican directamente en las manos. Su principal ventaja es la rápida aplicación y su gran capacidad de absorción de la humedad. Sin embargo, puede ser difícil de controlar y genera mucho polvo, lo que resulta especialmente molesto en rocódromos, donde puede acumularse en el aire y dificultar la respiración, sobre todo si no están bien ventilados.

Bola de magnesio
En realidad es el mismo que el anterior, pero viene empaquetado en una pequeña bolsa de tela o de otro material permeable que, al apretarla, libera el magnesio de manera uniforme sobre las manos. Ofrece una aplicación más limpia y reduce el desperdicio en comparación con el magnesio en polvo, además de minimizar la dispersión de polvo en el aire.
Magnesio en bloque
Se trata de carbonato de magnesio comprimido en una pieza sólida, que se puede romper en pequeños trozos o machacar para obtener polvo. Es una opción más económica y sobre todo recomendable para viajes largos, pues evita la dispersión del magnesio en polvo.
Magnesio líquido
En este caso el carbonato de magnesio se mezcla con alcohol u otro disolvente, de forma que se puede aplicar como loción sobre las manos. Genera menos suciedad que el magnesio en polvo, por lo que es el favorito para usar en los rocódromos. Sin embargo, no se suele utilizar en las vías por su mayor dificultad de transporte y aplicación, complicado llevar a cabo en mitad de una vía.

Magnesio crunchy
Formato intermedio entre el polvo y el magnesio sólido, que viene en pequeñas piedras o bolitas en general no uniformes. Tiene las ventajas de que no se esparce tan fácilmente como el polvo y a la vez cuesta menos deshacerlo y distribuirlo uniformemente por las manos que el magnesio en bloque. Es por ello una de las opciones preferidas para la escalada en roca.
¿Qué efectos tiene el magnesio sobre la roca y el medio ambiente?
Según nos cuenta el geólogo y escalador José Ortega, actualmente los estudios existentes sobre el impacto del magnesio en la roca son escasos. Con todo, asegura que sí podrían existir cambios, que van a depender sobre todo del tipo de roca, si son rocas silíceas (como el granito, la arenisca, la cuarcita o el gneis), o bien rocas carbonatadas (como la caliza o la dolomía). En el caso de las primeras, las rocas silíceas, el magnesio no debería tener una reacción química con la roca, aunque sí podría llegar a generar algo de abrasión física. Sin embargo, si son rocas carbonatadas, por su composición y su dureza sí podría llegar a afectarlas, pues a veces se le añaden componentes, como sílice, más abrasivos.
Otra cosa diferente es el impacto del magnesio sobre el medio ambiente. Además del negativo y evidente impacto visual sobre las rocas y el paisaje, hay efectos en la vegetación rupícola (la que vive sobre las rocas), pues cambia el pH de su entorno. Claro que de nuevo dependerá del tipo de plantas que reciban el magnesio, pero en cualquier caso sí que se ha comprobado que tiene efectos perjudiciales sobre la flora.
Además, cuando el magnesio se acumula en el suelo –bien porque el agua de lluvia limpia la roca, que resbala al suelo, o bien cuando se nos cae accidentalmente– también se produce un efecto, puesto va a cambiar el pH, especialmente en los suelos ácidos, donde el magnesio tendrá un efecto alcalinizante. Como explica José Ortega, «no solo afecta a las plantas, también podría afectar a la misma estructura del suelo, favoreciendo por ejemplo la compactación en determinados tipos de terreno, lo cual a su vez afecta al drenaje y aireación de los suelos». Claro que esto suceder cuando la cantidad de magnesio es grande, como puede llegar a ocurrir cuando se nos vuelca accidentalmente una magnesera, derramando todo su contenido, o en zonas donde su uso sea muy masivo.
Lo que también resulta evidente es que la acumulación de magnesio en las presas cambia la experiencia de la escalada, provocando justo el efecto contrario al deseado: que sean más resbaladizas y ofrezcan un taco más pulido.
Concluyendo, pese a la ausencia de estudios científicos que lo avalen, los especialistas piensan que sí podrían existir efectos perjudiciales del magnesio sobre el medio, sobre todo en lo que afecta a los suelos, donde el pH tiene una gran influencia para las plantas y resto de seres vivos. Sería recomendable ser cuidadosos y evitar su uso indiscriminado.

Lo que dicen los escaladores y escaladoras sobre el magnesio
Hablamos con José Luis Palao ‘Primo’, escalador de largo recorrido que tiene unos cuantos novenos en su libreta, además de darle al búlder y trabajar de equipador en rocódromos y competiciones. Asegura que «antes no le daba tanta importancia al magnesio, pero después de probar muchos, he visto que realmente puede haber una diferencia importante entre unos y otros, desde quedarte en una presa a caerte, así de radical». Entre los requisitos que le pide al magnesio es «que sea 100 por cien carbonato de magnesio, sin óxido u otros elementos que al menos a mí me dañan más la piel, me producen rajas». Su formato preferido es el crunchy porque «el magnesio que está en polvo muy fino se me hace más volátil en la mano y se me queda como una capa tipo harina que me resulta más incómodo, me da la sensación de que resbala más». Admite también que la importancia del magnesio también depende mucho del tipo de roca; de hecho, estuvo recientemente compartiendo pegues a un bloque en la Pedriza con Adam Ondra y nos desvela que el fenómeno checo usa un tipo de magnesio diferente para cada tipo de roca. Aprovecha para reclamar desde aquí más solidaridad a la hora de limpiar los cantos de magnesio, que todo el mundo lleve su cepillo y deje la roca limpia cuando se va.
Otros escaladores y escaladoras con los que hemos hablado, que han preferido mantener el anonimato, aseguran que sí notan la diferencia entre unos magnesios y otros, tanto en el rendimiento como en los efectos sobre la piel y, por supuesto, también hay diferencias notables en el precio. Lo que en general reclaman es una mayor transparencia de las marcas, puesto que actualmente prácticamente ninguna detalla los elementos de su composición ni su origen, con etiquetas muy ambiguas y ‘fórmulas mágicas’ sin concretar, por lo que no se puede anticipar su rendimiento hasta que no se ha probado.
Ejemplos de magnesios para escalada made in Spain
Estas son las marcas que, para quienes viven en España, tienen el plus de sostenibilidad que da la fabricación de proximidad, evitando con ello la contaminación derivada del transporte.

8Cplus
Marca pionera en la fabricación de magnesio en España. Nació en 1998 en Barcelona de la mano de Eduard Domínguez, ingeniero industrial, con la colaboración en sus inicios de su madre, ingeniera química. Según explica Eduard, tuvieron la posibilidad de trabajar con un carbonato de magnesio muy puro, procedente de las Dolomitas (Italia) y dieron con una fórmula definitiva que, tras muchas pruebas con escaladores, lanzaron al mercado. Su proceso de sintetización no implicaba calcinar ni secar, ahorrando por tanto la energía del horno y resultando un magnesio más sostenible y de mucha más calidad que el más habitual del momento (el chino Mg). El producto tuvo muy buena aceptación y la firma fue creciendo y consolidándose con el paso de los años, llegando a exportar a otros países, así como a fabricar magnesio para otras marcas.
Cuando cerraron las minas de Dolomitas (en torno a 2005), desde la firma realizaron un exhaustivo estudio geológico para seguir la veta de dolomía, que se extendía hasta la India. En este país encontraron unas salinas en las que se extraía un carbonato de magnesio que, tras múltiples pruebas, certificaron que cumplía con sus exigencias de calidad y máxima pureza. En sus productos siempre se han preocupado de cumplir con todas las normativas que garantizan que el producto sea apto para uso alimentario, sin ningún tóxico, metales pesados, gluten ni alérgenos.
Ofrecen magnesio tanto con colofonía como sin ella, así como en formatos líquido, compacto y crunchy. También han lanzado un magnesio «Ultra dry» en polvo, demandado por alguno de sus patrocinados con mayor problema de sudoración en las manos. En su amplio catálogo incluyen también un magnesio de color gris que está pensado para minimizar el impacto visual en la roca de esa tonalidad, como puede ser el granito o la caliza gris. Siguen realizando la fabricación en Barcelona y la mayoría de sus embalajes son ecológicos, con papel Kraft. Más info en su web.

MushroomPads
Los orígenes de esta firma madrileña se remontan a 2013, cuando uno de los socios fundadores, escalador y antiguo estudiante de la Escuela de Minas, se planteó buscar una fórmula que satisficiera tanto a los escaladores más top como a los principiantes. Tras varias pruebas en el laboratorio, dieron con una fórmula que cumplía con los requisitos buscados y que han estado utilizando desde entonces, en la que mezclan el carbonato de magnesio con agua y con óxido de magnesio. Toda la fabricación la realizan de forma artesanal, en una nave que tienen en Paracuellos de Jarama (Madrid), donde también realizan el secado de forma natural (no en hornos industriales pues, según su experiencia, empeora el producto). En todo este proceso de fabricación invierten un mes «siempre que haya condiciones óptimas», explican, puesto que se puede alargar más si hay humedad. De hecho, durante el invierno no es posible llevar a cabo la fabricación por las condiciones ambientales. La materia prima que usan, de origen salino, la compran en Europa y utilizan un carbonato de magnesio que es el mismo que el alimentario (y, por tanto, de más calidad que otros destinados al uso industrial).
Son conscientes que su elección de la materia prima de calidad y producción de cercanía puede encarecer el producto, pero es la elección que han tomado para poder llevar un control cercano y absoluto de la fabricación. En su fórmula no añaden ninguna resina ni otro agente secante que puede deteriorar no solo la piel, también quedarse adherida en la roca, dificultando su retirada y por tanto deteriorándola. Como explican, «nuestro producto es lixiviado, es decir, desaparece con el agua o lluvia sin provocar ningún daño». Comercializan el magnesio tanto en formato «en rocas» o pequeñas piedrecitas que se deshacen fácilmente, como en líquido, empleando la misma fórmula, a la que le añaden alcohol isopropílico, por lo que sigue siendo igualmente soluble. Venden tanto dentro como fuera de España y, además de magnesio, en su catálogo hay crashpads y ropa. Más en su web.

Sierra
Otro magnesio con fabricación en Barcelona (a cargo de la empresa Chalk Sports) que sigue los parámetros de responsabilidad medioambiental con los que se fundó la marca, cuyo lema es conscious climbing (escalada consciente), siendo sus pilares la producción de cercanía y la materia prima de calidad. Ofrecen un magnesio que se produce con procesos químicos con una materia prima proveniente de Europa. Además de los formatos habituales de polvo, líquido, sólido y crunchy, tienen el «Fresh chalk» que viene envasado al vacío, lo que garantiza la conservación de sus plenas propiedades hasta que llega al destino. También usa empaquetados ecológicos. Más en: www.sierraclimbing.eu

Eco-Climb
Esta joven firma, que ha salido al mercado recientemente, se presenta como una opción no solo sostenible, sino que busca «algo más que simplemente escalar». Como nos cuenta Ismael, uno de sus socios fundadores, «la idea es convertir el magnesio en un vehículo para causas sociales, ofreciendo una plataforma para que los beneficios obtenidos con la venta del magnesio, se redistribuyan en alguna obra solidaria». De momento ya están colaborando con varias asociaciones, en concreto con Maika’i (una asociación sin ánimo de lucro que promueve la escalada para personas desfavorecidas), o la protectora de animales Huellas, y están abiertos a estudiar nuevos proyectos que puedan ayudar a través de la venta del magnesio. Ofrecen un producto ecológico, que proviene del proceso de desalinización marina y se fabrica en Bulgaria, sin incluir en su composición ningún tipo de aditivo o resina, en formato tanto polvo como líquido y en embalajes sostenibles. Aseguran que han «pasado mucho tiempo buscando proveedores que cumplan con los estándares de calidad para ofrecer un producto que no solo sea sostenible y solidario, sino que también consiga un buen rendimiento». Esta es su web.

Teknogrip
Magnesio que promocionan como «handmade with love in Albarracín» y está hecho con «carbonato de magnesio concentrado puro, sin ningún aditivo, 100% natural». Su principal reclamo es su larga duración, pues aseguran que aguanta en la piel muchos más movimientos que el magnesio convencional. Tan seguros están de su eficacia que su principal reclamo es: «¡Pruébalo y compara!». Se puede encontrar en la web www.sofaboulder.com

Alpine Wall
Detrás de esta firma madrileña está el escalador Puli Gallego, con casi cuatro décadas de experiencia en el mundo de la escalada, tanto en el sector comercial, como escalando y abriendo vías. Hace unos tres años se decidió a lanzas su propia firma. En su caso no es fabricante de magnesio, sino que compra los componentes ya hechos en una fábrica en Barcelona y a partir de ahí, él mezcla los distintos tipos de magnesio hasta conseguir el deseado. Ofrece magnesio para escalar tanto en polvo como líquido y crunchy, y también magnesio para gimnasio y crossfit. Más info.
BUENAS PRÁCTICAS EN EL USO DEL MAGNESIO PARA ESCALAR
El uso responsable del magnesio es fundamental en el mundo de la escalada, especialmente si eres una persona preocupada por el medio ambiente. Aquí van algunas recomendaciones para utilizarlo correctamente:
- Utiliza el magnesio con moderación, solo cuando sea necesario. Echarte magnesio en exceso solo va a conseguir que malgastes el producto y tu energía.
- Limpia las presas después de escalar. Acostúmbrate a llevar un cepillo suave con el que eliminar el exceso de magnesio en los agarres y, por supuesto, borra todas las clecas (marcas) que hayas hecho en la roca con magnesio cuando termines tu escalada.
- Sé cuidadoso/a con el uso del magnesio, cierra siempre la magnesera al bajar de la vía y evita que se derrame accidentalmente.
- Escoge las alternativas más sostenibles. Como hemos visto, hay muchas marcas que están realizando una apuesta por la sostenibilidad de sus productos, con fabricación de cercanía, procesos ecológicos, embalajes respetuosos con el medio ambiente y otras iniciativas que minimizan el impacto sobre el planeta.
Ante el panorama actual del aumento de las restricciones a la escalada en muchas zonas, el futuro del magnesio sin duda pasa por encontrar nuevas fórmulas que sean más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. La próxima vez que metas la mano en tu magnesera, recuerda: menos es más y limpiar después la roca es fundamental.