El crecimiento de los rocódromos, el desarrollo de la competición y la entrada en el programa olímpico han impulsado de forma exponencial nuestro deporte, especialmente en lo que se refiere a la preparación física, técnica y táctica. Sin embargo, hay una parte del rendimiento que sigue siendo mucho más difícil de medir y comprender: la psicológica. Miguel Santolaya, psicólogo del deporte, presidente de la Asociación Madrileña de Psicología del Deporte y miembro de Sputnik Investigación nos pide ayuda para avanzar en el conocimiento de esta parte trascendental del rendimiento en la escalada.
Cualquier escalador reconoce algunas de estas situaciones. Pegues en los que la lectura sale perfecta y otros en los que todo se acelera. Días en los que un movimiento aparentemente sencillo se vuelve imposible y otros en los que una vía dura parece fluir de manera natural. Intentos donde aparecen dudas, se pierde el foco, cuesta decidir o cambia completamente la manera de interpretar el bloque o la vía.
La escalada obliga constantemente a gestionar información, regular el esfuerzo, adaptarse a situaciones cambiantes y convivir con el error, la incertidumbre o la presión. Y muchas veces la diferencia no está únicamente en la fuerza o en el grado.
Escalar, pensar y actuar
Precisamente por eso, cada vez más entrenadores, deportistas e investigadores están intentando comprender qué procesos psicológicos intervienen realmente durante la práctica de la escalada y cómo pueden influir tanto en el rendimiento como en la experiencia del propio escalador. La investigación en psicología del deporte lleva años estudiando procesos relacionados con la toma de decisiones, la autorregulación, la gestión emocional o el afrontamiento de situaciones de presión en contextos de rendimiento (Hardy et al., 2001; Collins & MacNamara, 2012).
En este contexto surge el presente estudio, desarrollado en el marco de una tesis doctoral en la Universidad Autónoma de Madrid, centrada en analizar diferentes aspectos psicológicos relacionados con la forma habitual de escalar, pensar y actuar durante el entrenamiento y/o la competición.
El estudio explora variables que forman parte del día a día de cualquier escalador: la capacidad para anticipar movimientos, mantener la concentración, resolver problemas, gestionar el estrés, regular las emociones, tolerar la frustración o mantener la confianza después de varios intentos fallidos.
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Muchas de estas situaciones son reconocibles para cualquier persona que escale, independientemente del nivel o la modalidad. La escalada combina exigencias físicas y técnicas con procesos relacionados con la creatividad, la percepción del riesgo, la atención o el control emocional (Aras & Ewert, 2016). En cuestión de segundos, un escalador puede tener que decidir si cambiar un método, seguir luchando, descansar, asumir un riesgo o bajarse.
Y no todos afrontan estas situaciones de la misma manera.
Hay escaladores que destacan leyendo rápido una vía o un bloque. Otros que mantienen muy bien la calma bajo presión. Algunos aprenden observando a los demás y otros necesitan probar repetidamente un movimiento hasta encontrar una solución eficaz. Hay deportistas muy autónomos en sus entrenamientos y otros que dependen más del feedback externo o de la interacción con el entrenador.
Comprender mejor estas diferencias puede ayudar no solo a avanzar en investigación, sino también a seguir desarrollando futuras herramientas de entrenamiento, aprendizaje y preparación psicológica dentro de la escalada.
Para ello, el estudio utiliza un cuestionario breve y completamente anónimo dirigido a escaladores de diferentes edades, niveles y modalidades, tanto si compiten como si no. La participación dura aproximadamente entre cinco y ocho minutos y busca recoger la mayor diversidad posible dentro de la comunidad escaladora: bloque, dificultad, velocidad, roca, rocódromo, competición o escalada recreativa.
Porque muchas veces hablamos de fuerza, técnica, grados o entrenamiento físico, pero la escalada también tiene mucho que ver con cómo pensamos, decidimos y afrontamos cada pegue, cada caída y cada sesión.
Si quieres participar en el estudio, puedes hacerlo aquí:
Miguel Santolaya
es psicólogo del deporte, profesor universitario, presidente de la Asociación Madrileña de Psicología del Deporte (AMPD) y forma parte del equipo técnico de Sputnik Investigación. Actualmente desarrolla una tesis doctoral en la Universidad Autónoma de Madrid centrada en variables psicológicas asociadas a la escalada.
Referencias y lecturas recomendadas
- Aras, D., & Ewert, A. (2016). The effects of eight weeks sport rock climbing training on anxiety. Acta Medica Mediterranea.
- Collins, D., & MacNamara, Á. (2012). The rocky road to the top: Why talent needs trauma. Sports Medicine.
- Hardy, J., Hall, C. R., & Hardy, L. (2001). A note on athletes’ use of self-talk. Journal of Applied Sport Psychology.









