Nacho Sánchez es un escalador de boulder tan fuerte como poco mediático. También es un tipo callado y bastante reservado (parece además muy serio, pero eso es solo antes de conocerlo un poco). Está equipando en Sputnik y lo convocamos en La Cantina para hacer una entrevista. Hay una grabadora en la mesa y un papel con algunas preguntas e ideas. Al verlo, tuerce la sonrisa y, antes de abrir la boca, coge el guión pidiendo permiso con la mirada. Le echa un vistazo y levanta los ojos con un gesto mezcla de espanto y de pedir clemencia. “¿Podemos hacer esto por escrito?”.

 

Era previsible que la charla con Nacho (35) no se extendiera mucho, pero, joder, ¡cinco palabras!… “Claro, hombre, como tú te sientas más cómodo”. Y aquí está el resultado de nuestro intercambio epistolar en el que Nacho, al igual que al natural, se muestra sincero, escueto y divertido. Aunque no hayamos sido capaces de sacar toda la información que hubiéramos querido –posiblemente hablando tampoco–, el resultado es un interesante perfil de un entusiasta del bloque, del equipamiento y de decir las cosas claras.

Nacho, ¿cómo descubres la escalada? ¿Qué te engancha a ella?
Desde muy pequeño me llamaba mucho la atención la escalada al ver Al Filo de lo Imposible en la tele, tenía muy claro que quería hacer eso. Antes de empezar, hace 23 años, compré revistas y manuales, fui autodidacta y enseñé a mi madre a asegurarme en unas vías cerca de Murcia.

¿Cuándo y por qué te mudas a Madrid?
Hice Ingeniería Mecánica en Cartagena y hace unos 10 años vine a seguir estudiando el segundo ciclo de Ingeniería Industrial, luego estuve un par de años en Asturias y volví a Madrid para estar en el centro y tener más opciones para escalar.

Escalar, viajar.
Para mí van unidos. Una de las cosas que más me gusta de escalar es viajar y conocer lugares a los que de otra forma ni se me habría ocurrido ir.

¿Qué buscas en tus viajes, solo escalar líneas duras?
Sí que es cierto que muchos viajes los planeo motivado por bloques que quiero probar por su dureza o líneas que me llaman especialmente la atención; pero, si no escalase, viajar seguiría siendo una de mis pasiones, por lo tanto hay mucho más.

Quédate con uno.
Rocklands. Es una zona muy peculiar, con paisajes espectaculares, fauna muy diferente a la que estamos acostumbrados y una cantidad y calidad de roca incomparable. Hay bloques de todos los estilos de la mejor arenisca y líneas brutales.

Pero tú huyes de las zonas de moda.
Rocklands está de moda, es verdad, pero al ser tan grande es muy fácil escalar en sectores sin casi gente.

¿Y Albarracín?
A Albarracín he ido bastante hace años y ahora sí que me da pereza ir y ver cómo ha cambiado, aunque de vez en cuando voy, pero prefiero otras zonas más pequeñas y menos conocidas, que hay muchas.

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Eres un bicho raro de este mundo de la alta dificultad, alejado de los focos, de las redes, del autobombo…
No me gusta nada tener que publicar chorradas con frecuencia para ser escalador profesional, me parece lógico publicar vídeos y fotos si encadeno algo que considero relevante, pero hoy en día en las redes hay que estar constantemente poniendo historias y eso me está pasando factura, prefiero dedicar el tiempo a escalar y entrenar.

La gente salta ahora a la roca desde un ambiente muy urbano, sin un filtro que les haga entender el cambio de escenario. ¿Repercute esto en las zonas de escalada, al menos en las más concurridas?
Sí, eso pasa, pero menos de lo que cabría esperar. Una gran parte de la gente que va al rocódromo al final no sale a roca. Cuanta más gente, más probabilidad de que haya problemas.

A ti que te gusta descubrir zonas, abrir bloques…, ¿te preocupa esta época de prohibiciones (regulaciones en el mejor de los casos)?
Sí, habrá que regular la escalada donde sea necesario y dialogar para llegar a acuerdos entre todas las partes implicadas en cada zona. Tenemos mucho que agradecer a organizaciones como Escalada Sostenible por la labor que hacen.

¿Cuál es tu roca y tu escalada preferidas?
Me gusta todo tipo de escalada y roca, pero, si tengo que elegir ahora mismo, desplome de regletas de gneis o arenisca dura.

¿Replicas eso mismo cuando equipas?
No especialmente, intento variar todo lo posible y equipar bloques de diferentes estilos.

¿Cómo entras en el mundo del equipamiento?
Llegó un momento en que me cansé un poco de competir y decidí dedicar más tiempo a escalar en roca, probé entonces también a equipar competiciones y me gustó. Aprendí practicando y gracias a la experiencia como competidor.

Cuéntanos cómo es el proceso.
Depende del día, las presas disponibles, el muro… y la inspiración, hay días buenos (pocos) que tiras las presas y queda bien y otras veces por muchas modificaciones que hagas el resultado no es el deseado. He probado muchos métodos diferentes y no tengo uno fijo. Según el momento, después de elegir y distribuir los volúmenes y las presas por colores y niveles, a veces diseño un bloque en el suelo y luego lo equipo con todo claro ya, otras veces sólo sé que quiero hacer un movimiento concreto a mitad, que es por donde empiezo, y luego ya pienso el resto, o pongo el inicio y voy improvisando paso a paso… y luego toca retocar.

Por Sputnik pasan muchos setters, ¿qué supone eso?
Cuanta más gente, mejor, más variedad y más cosas que aprender, es muy útil para abrir la mente.

¿Qué es lo más difícil de equipar?
Aguantar a los compañeros, je je. No, nos reímos mucho equipando, la verdad es que el equipo es genial. Lo más difícil es que los bloques o vías le gusten a la mayoría; a todo el mundo ya es imposible, cada uno tiene sus gustos.

Seguro que podrías dedicarte a tu profesión de ingeniero a tiempo completo, pero tú te subes a la grúa un lunes a las 8 de la mañana… ¿Qué te atrae tanto de tu oficio de routesetter?
En realidad no me gusta, lo hago ¡porque me pagan muy bien! Ahora en serio, escalar es mi pasión, me gusta crear movimientos para que la gente disfrute con ellos como lo hago yo.

Por cierto: ¿routesetter o equipador?
Routesetter suena más cool, ¿no? Pero vamos, yo siempre he dicho equipador hablando en castellano.

Compes, Psicoblock Master Series, trabajo en salas… ¿Qué es más difícil equipar?
Es diferente. En una compe se pasan muchos nervios hasta que termina, es sacrificado, es muy importante ajustar el nivel pero también se le dedica mucho tiempo a los detalles. En una sala hay que equipar más cantidad en menos tiempo, pero mucha más gente disfruta de tu trabajo.

Hay una vuelta a lo que llaman old school: madera, arqueos, pasos de fuerza, desplomes… ¿Se ha aburrido ya la gente del parkour?
Al final todo cansa, estuvo bien introducir movimientos más acrobáticos y aleatorios para evitar la monotonía, pero si nos pasamos… conseguimos lo contrario, hartarnos de eso y querer volver a la escalada “normal”. El parkour es divertido, pero en roca es difícil encontrar cosas así. Entrenar en madera creo que es la mejor opción para conseguir fuerza y reservar las yemas para la roca. Depende del objetivo de cada uno.

¿Crees que han evolucionado las instalaciones al mismo ritmo que se populariza de escalada?
Sí, cada día se hacen más rocos, más grandes y mejores, esto no para.

Todos los que te conocen dicen que eres muy metódico; en general con todo pero especialmente con el entrenamiento. ¿Esto es verdad?
Hasta cierto punto, a veces soy muy metódico entrenando, pero otras voy improvisando según lo que me apetece o me da por experimentar, aunque suelo leer artículos sobre el tema antes de hacer cosas raras.

¿Cómo entrenas?
Entreno en función de los proyectos más duros que estoy probando en cada momento y lo que me falla, pero la fuerza de dedos es fundamental siempre. Caliento muy bien y después suelo hacer suspensiones, a veces campus, bloques en el Moonboard con mucho descanso, ejercicios de fuerza de piernas y tensión corporal… Según el día, pero resistencia pocas veces me verás hacer, paso muchas horas en Sputnik y muy poco tiempo colgado.

Por último, ¿qué sería de la escalada… ¡sin decotaciones!?
A mucha gente le gusta la polémica para hablar en el bar, pero se le da una importancia a las decotaciones que para mí no tiene, cada uno tiene una opinión de la dificultad de cada escalada y no pasa nada por discrepar, tenemos que decir lo que nos parece honestamente, tanto al alza como a la baja.

Redacción El Cohete

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