En busca del nuevo Sputnik… ¡Misión cumplida!

Por Fernando Hernández

Esta es la tragicomedia protagonizada por unos novatos en el complejo mundo de las grandes transacciones inmobiliarias, la retorcida burocracia municipal y el laberinto de las inversiones y la financiación. La historia de un equipo de cabezotas con un solo objetivo: buscar EL lugar para construir EL rocódromo, y de cómo, después de mil peripecias, por fin pueden anunciar que un nuevo Sputnik verá la luz en la segunda mitad de 2021.

Sputnik arrancó en octubre de 2016. Antes de abrir la puerta, sobre el papel había marcado un primer horizonte que ya nos parecía ambicioso: que el centro funcionara al 100 por cien en los primeros cinco años. Para nosotros significaba un viaje impresionante y ¿sabéis qué ocurrió?, que el proyectó comenzó a ser viable en solo unos meses. Fue un año de construir equipo con la mejor tripulación que se pueda imaginar, de aprender mucho, de visitar rocos de otros países y de viajar a congresos, a París, a Sofía, y también al CWA Summit de Denver (que nadie piense que los 10 días que pasamos después escalando en el desierto tuvieron algo que ver en nuestro entusiasmo por cruzar el Charco para asistir a una convención de “rocodromeros”). En esas reuniones aprendimos un montón de cosas, entre otras que lo que nos había pasado en Sputnik era una constante ahora mismo en todos los centros de escalada con inversiones significativas.

A principios de 2018 percibimos que el modelo, además de funcionar, tenía un techo de crecimiento. El paso lógico incuestionablemente era generar nuevos centros. Fue el momento en que comenzamos a explorar y a plantearnos varias opciones. La primera, ampliar la nave de Alcobendas o abrir otro centro por la zona. Rápidamente entendimos que aquello no tenía demasiado sentido, que era más interesante generar sinergias y crecer en otros lugares.

Primera incursión

Casi como una señal, justo en aquel momento recibimos la interesante propuesta de montar un rocódromo en un centro comercial del sur de Madrid. Lo valoramos, lo medimos, lo diseñamos… hasta finalmente darnos cuenta de que ni era un lugar para Sputnik ni cuadraban las dimensiones. Aunque no fue ningún varapalo, al revés, aquella experiencia arrancó una inercia entre los socios de Sputnik y un acuerdo unánime:  “Vale, aquí no, pero ¿por qué no continuamos buscando lo que de verdad queremos?”.

Acotamos la búsqueda a la zona noroeste de la provincia de Madrid; sin irnos hasta la sierra pero tampoco meternos en la ciudad. La primera en la frente: los polígonos o bien no nos atraían o las naves eran pequeñas –mínimo buscábamos de 2.500 m² o no contaban con el uso deportivo. Todas las semanas visitábamos algún ayuntamiento o nos reuníamos con algún propietario. El Equipo se partía al vernos salir corriendo a Dani y a mí de Sputnik con nuestra estilosa ropa-de-visitar-gente-importante…

Elegantes y concentrados en el despacho del abogado…


No dimos con nada que nos convenciera. Cambio de rumbo: total, para tirar una nave y rehabilitarla entera, ¿por qué no buscamos un suelo y hacemos una obra nueva? En ese momento decisivo apareció un compañero de viaje crucial, un amigo entusiasta de Sputnik que, junto a su familia, se mostró interesado y dispuesto a resolver un detalle “medio importante” para que aquel nuevo plan tuviera sentido: la financiación para comprar el terreno y construir la nave. ¡Y vuelta a empezar! Y vuelta a la desesperación: no es sencillo encontrar suelo privado de uso deportivo y, cuando lo encontramos, nos volvemos locos para dar con los propietarios. En todo este lío, empiezan a pasar los meses. Nuestro “Sputnik para mañana” ya no va a ser para mañana. Tampoco para pasado… 

La aventura de Boadilla

Y apareció lo que buscábamos: un suelo con uso deportivo que encajaba en números y nos hizo soñar con un proyecto impresionante. Veníamos de visitar el famoso Kletterzentrum de Innsbruck y nosotros queríamos, al menos, eso: zonas exteriores, aparcamiento, áreas arboladas… Todo nos cabía allí, en el antiguo hipódromo de Boadilla, lugar abandonado y apocalíptico que, en nuestra imaginación, se convirtió en un kletterzentrum elevado al cuadrado.

El proyecto frustrado del antiguo hipódromo de Boadilla nos hizo soñar con un “kletterzentrum” al cuadrado.

 

Aunque nadie se atrevía a decirlo, a todos nos rondaba un presentimiento chungo, era extraño que nadie se hubiera interesado en una década por aquella golosina. Efectivamente, había un problemilla: el suelo tenía unas cargas inasumibles que nos hicieron desistir.

Llegados a este punto habíamos aprendido otra cosa: aun consiguiendo atar las tres patas fundamentales para crear el centro (ubicación, licencia, financiación), dependíamos de infinitos e insospechados factores que podían echar por tierra el proyecto en cualquier momento (más adelante vais a entender el significado de “cualquier momento” en toda su extensión).

Acto seguido el Ayuntamiento Boadilla nos dio una pista interesante: una urbanización cuenta con un terreno de 34.000 metros con uso deportivo. Se pone en marcha de nuevo la maquinaria de imaginar, el proyecto es más bestia aún que el anterior. Cuadran los números, todo encaja y la junta directiva de la urbanización da el visto bueno a alquilarnos la parcela. Nos venimos muy arriba (otra vez) y, venga, nuestro amigo, socio y arquitecto Dani Pascual otra vez a hacer planos como un loco, y, venga, que aquí no falte de nada, que si zona de bosque con ruta interpretativa, parking de autocaravanas, piscina, cabañas para campamentos…

En uno de los primeros diseños de Sputnik se previeron rutas interpretativas, cabañas ¡y piscina!

 

Solo faltaba un pequeño, e irrelevante, trámite: que la comunidad de propietarios aprobara en mayoría simple la construcción del centro en SU finca. Justo una semana antes de la asamblea de vecinos, un medio local filtró nuestro plan e hizo saltar la alarma entre los residentes: que si ruidos, que si tráfico, que si “seguro que aumentan los robos en nuestras casas” (comentario transcrito literalmente). Total que allí nos plantamos, en la reunión, con nuestro micro y equipo de sonido y 300 trípticos a todo color para convencer a los vecinos de la suerte que habían tenido de que el nuevo Sputnik se construyera al lado de sus casas… No pudimos decir una sola palabra. Nada más comenzar la junta se armó la marimorena –gritaban incluso que allí no querían ¡un centro de ROCK!– y salimos por patas no fuera a ser que la cosa subiera de tono.

Segundo proyecto frustrado. Abandonamos Boadilla.

A pedalear

Seis meses tirados a la basura (y mejor no recordar cuánto dinero). Una vez más los imponderables se empeñan en que no haya otro Sputnik. Nos olvidamos de los terrenos en urbanizaciones y volvemos a la casilla de partida. A buscar emplazamiento, llegar a un acuerdo con la propiedad, investigar si cumple los requisitos municipales y que cuadren los números. Y luego ya veremos.

Después de algunas semanas, aparece un buen lugar en Majadahonda y, una vez más, todas las piezas van encajando. Se trata de una finca que admite el uso deportivo. La jugada prevista esta vez es comprar y construir. El precio es mayor, pero asumible gracias al inversor. Pasan los meses, trabajamos a saco en un nuevo proyecto y nos plantamos en la víspera del Día D, el de la firma de la compra de la finca. Poco antes, en una cena con todo el Equipo, en plena euforia etílica (en Sputnik acostumbramos a celebrar cualquier cosa que pase, incluso muchas veces celebramos que no ha pasado nada) me había subido tambaleándome en una silla para anunciar a voz en grito ¡que ya teníamos nuevo Sputnik!

Recibimos una llamada… “No vamos a ir a firmar”. Era nuestro socio inmobiliario. Resulta que parte de la inversión venía de Estados Unidos y decidieron que, con el nuevo gobierno de coalición que acababa de formarse en enero, no era un buen momento para mandar la pasta a España. Imaginad la cara de póker que se nos quedó. Maldición, no habíamos contado con infiltrar a alguien en Moncloa…

Después de unos días en estado de shock, volvemos a re-reinventarnos. Sputnik no puede parar y, además, la lógica aplastante nos vuelve a dar fuerzas: si dejas de dar pedales, te caes…

Una firma en tiempos de Covid

Estamos desanimados y a punto de traicionar uno de nuestras prioridades: la ubicación. También habíamos perdido el partner inmobiliario. Pero, ay, amigos, la magia existe. Una semana más tarde de abortar la misión en Majadahonda, vimos un anuncio de una nave independiente en alquiler en Las Rozas, de 4.400 metros (¡más de tres veces el Sputnik de Alcobendas!), con parcela propia, con espacio exterior, con espacio para aparcamientos, con posibilidad de llegar a los 20 m de altura, con buena ubicación, bonita, precio razonable, el Ayuntamiento nos permite la reforma que necesitamos y admite el uso deportivo. En definitiva, lo que llevábamos dos años buscando. Nervios, otros seis meses de trabajo y de negociaciones. ¿Qué pasará ahora? ¿Un terremoto? ¿Un meteorito? ¿Invasión extraterrestre? Pues no, tocaba una pandemia mundial…

¡Comienza la aventura del nuevo Sputnik en Las Rozas!
¡Comienza la aventura del nuevo Sputnik en Las Rozas!

 

La diferencia es que esta vez los imponderables no pudieron parar la maquinaria ni la ilusión. Hemos firmado un contrato en el momento de mayor incertidumbre social y económica (sumado a una crisis sanitaria sin precedentes en los últimos 100 años). ¿Y sabéis por qué? Porque creemos en nuestro modelo y en su viabilidad. Porque es una oportunidad única. Porque es una situación temporal (el desastre pasará). Y, ante todo, porque siempre nos hemos sentido muy tranquilos y respaldados por nuestros socios en todas las decisiones que tomamos y en la forma en que concebimos Sputnik.

Vértigo

Ahora empieza una nueva etapa, un lío enorme, pero diferente y muy ilusionante. Nos toca imaginar, diseñar y construir un centro en el que ubicar todas esas propuestas diferentes que desarrollamos en Sputnik. Sí, vamos a tener más de 300 vías, un boulder gigantesco, rocódromo exterior…Todo alucinante, pero nuestro proyecto no se limita a eso ni mucho menos. Si en el germen de Sputnik ya existía un firme propósito de crear espacios de trabajo relacionados con infinidad de aspectos transversales a la escalada (formación, educación ambiental, investigación, salud, cultura, comunicación…), hoy más que nunca entendemos que este es uno de los grandes motores de nuestro proyecto y también nuestra seña de identidad.

Hemos previsto desde una sala de investigación a zonas de entrenamiento específico, pasando por espacios singulares destinados a enfocar la escalada desde una perspectiva terapéutica y pedagógica, áreas para distintos públicos, edades, familias, cursos monográficos, zonas comunes para desarrollar las mil ideas que se generan cada día… ¡y la cantina, claro! Y todos estos procesos tan enriquecedores surgen fundamentalmente porque contamos con esa tripulación que os contábamos al comienzo, el mejor Equipo para recorrer juntos todo este camino de baches y trampas.

Amigos, ¡qué alegría compartir hoy esto! (y qué vértigo…).

Fernando Hernández

 

38 COMENTARIOS

  1. Aparte de que me ha encantado la redacción de la historia y hasta me he echado unas risas, me alegro por el proyecto y espero que os vaya tan bien como hasta ahora.
    No haya nada mejor que luchar por un sueño!
    Un abrazo!

  2. Me alegro mucho por vosotros, conozco esa nave y un Sputnik allí va a ser una pasada!!
    Ya oí en su momento lo de los propietarios de Boadilla, escandalizados porque su Melrose Place se llenara de fumetas y perroflaúticos, jajaja!! Qué triste es la ignorancia…
    Mucha suerte en el nuevo proyecto, ya estoy deseando probarlo, mientras tanto, seguiré dándole en el de Alcobendas!
    Saludos!!!

  3. Muchas gracias equipo por compartir con todos estos periplos y aventuras del camino! Esto es más aventura que irse a explorar la selva amazónica. Mucho mucho con esta segunda casa! Pero ojo, aunque sea 3 veces más grande que Alcobendas, este primer Sputnik siempre podrá decir al nuevo :”Yoooo soooy tu paaaadre” jeje 😉

  4. ¡Grandes! Una vez más, orgulloso de formar parte de esta “troupe” (y aliviado porque no chapeis Alcobendas).
    Contad con nosotros (Tirso y yo) para el grand opening, iremos a “hacer bulto” y animar el cotarro en los duros comienzos.

  5. Grandes!!, me sudan las manos de nervios y ganas con vuestra aventura!!!. El mundo es de los valientes. Empieza una nueva etapa y vais en cabeza. Mucho ánimo, porque ya habéis demostrado que no necesitáis la suerte. Vamos!!!! Y gracias al cohete por acercarnos está singladura de la que esperamos seguir colgándonos más pronto que tarde.

  6. ¡Menuda aventura! Gracias por compartirla.
    Ahora empieza lo divertido, ya podéis volver a meter la ropa-de-visitar-gente-importante al fondo del armario y volver a ensuciaros las manos.
    El post me ha enganchado como una buena peli, menos mal que al final siempre ganan los buenos 😄
    Con la buena energía que tenéis os va a ir genial.
    ¡Estoy deseando visitaros en Las Rozas!
    ¿Ya habéis abierto?
    … ¿Y ahora?
    … ¿Y ahora?
    … ¡¿Falta mucho?!
    🧗‍♂️🎉🍾

  7. Joder qué preciosa, épica y divertida crónica. Deberían enmarcarla para decorar las paredes de las escuelas de negocio, los semilleros de empresas, los centros de emprendimiento que surgen como setas y en los que nadie enseña esa lógica de la bicicleta: “si dejas de pedalear, te vas al suelo”. Enhorabuena. Va a salir bien seguro, con pandemia, meteoritos, cambios de gobiernos, crisis económicas y lo que os echen. Sois unos fieras. Os merecéis que salga bien. Y así será.

    Pd.- por favor, en esa transversalidad empezad ya a hablar de la iniciación a la escalada para seniors, yayos y otros colectivos aparentemente improcedentes, que ahí hay un nicho. Te lo digo yo. 😉

  8. Una pasada de artículo y una grandísima noticia que nos llena de ilusión!! Tremendo espacio lleno de posibilidades 😃. A veces las cosas se atrancan, pero cuando salen…lo hacen a lo grande!! 💪🏼 Enhorabuena equipo!!

  9. La aventura de encontrar el sitio me ha enganchado más que breaking bad.
    Quiero empezar en esto y no lo he hecho todavía porque no tenía un sitio de referencia cerca.
    Espero que tengáis grupos de clases dirigidas para poder entrenar siempre con el mismo grupo de gente.
    En cuanto inagureis, allí estoy para informarme y formar parte de la familia

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