10 preguntas sobre la rotura de polea

Es la pesadilla de cualquier escalador, un chasquido terrorífico que nos anuncia unos cuantos meses en el dique seco y una de las lesiones de dedo más habituales si somos habituales del arqueo y la presa pequeña. Vamos a estudiar la rotura de polea, las causas, su tratamiento y prevención.

¿Qué son las poleas?

Son bandas fibrosas, similares a los ligamentos, situadas en el segundo, tercer, cuarto y quinto dedo. Encontramos 5 poleas anulares (A1, A2, A3, A4 y A5) y 3 poleas cruciformes (C1, C2 y C3) (1).

¿Cuál es su función?

La función de las poleas es la de mantener los tendones flexores de los dedos cerca del hueso evitando el efecto de “cuerda de arco”, proporcionando así eficiencia y economía en la flexión del dedo (2).

Figura 1: Visión anatómica de las poleas anulares y cruciformes
Figura 1: visión anatómica de las poleas anulares y cruciformes.

¿Cuándo se produce?

Casi siempre al coger regletas, sobre todo pequeñas, en “arqueo” (la articulación interfalángica proximal está flexionada 90° y la interfalángica distal, hiperextendida (3)).

Se ha demostrado que el agarre en arqueo es el que más tensión ejerce sobre el sistema de poleas y, por lo tanto, el que más riesgo de lesión supone sobre estas (3). Esto se debe a que el ángulo entre la polea y el tendón (4) disminuye a medida que se flexiona el dedo, por lo tanto la carga sobre la polea aumenta.

Las poleas A2 y A4 se insertan directamente al hueso (son más rígidas), mientras que el resto de poleas anulares (más flexibles) se insertan en la placa volar (fibrocartílago) (2). Esto podría ser la explicación de por qué se lesionan más las poleas A2 y A4.

El dedo medio y el anular tienen mayor posibilidad de lesionarse las poleas ya que las cargas que soportan son mayores y están cerca de su máximo tolerable, cosa que no sucede en el caso del dedo índice y meñique (5).

En un estudio realizado en cadáveres frescos se observó que la máxima fuerza que soporta la polea A2 y A4 antes de romperse es de 407 y 324 Newtons respectivamente (2).

Durante el arqueo” se ha estimado que las fuerzas que soporta la polea A2 llegan a ser de 373 Newtons (3), cercanos a los 407 Newtons que observaron Lin et al.; por otro lado, Bollen en su estudio observó que ante una caída de una persona de 70 kg que soporta su peso sobre un dedo en posición de arqueo, la polea A2 llega a soportar fuerzas de 450 Newtons (6). Esto demuestra la alta probabilidad de lesión de esta polea, ya sea por un movimiento donde se tenga que hacer una gran fuerza en posición de arqueo, se pierdan los pies y nos quedemos agarrados a la pared o en movimientos repetitivos que estresen a la polea.

Agarre en arqueo
El agarre en arqueo es el que más tensión ejerce sobre el sistema de poleas.

¿Cómo sé que me he lesionado una polea?

El principal síntoma de lesión de polea es un inicio repentino de dolor e inflamación en la polea o poleas afectadas pudiendo aparecer hematoma. Hay pérdida de fuerza y de función muscular y limitación en la flexión activa (7).

Ocasionalmente se escucha un fuerte “crack”.

¡¿Qué hago entonces?!

Lo mejor es que acudas a un especialista. Para realizar un buen diagnóstico hay que hacer una ecografía o una resonancia magnética, posteriormente una radiografía para descartar lesiones del hueso tipo fractura.

¿Siempre se rompe entera o puede ser una rotura parcial?

Hay diferentes grados de lesión, desde una simple distensión, una rotura parcial, una rotura completa o una rotura de varias poleas (8).

Grado de lesión Tipo de lesión Tratamiento
1 Distensión de la polea Conservador
2 Rotura completa de la A4 o rotura parcial de la A2 o A3 Conservador
3 Rotura completa de la A2 o A3 Conservador
4 Rotura múltiple de la A2-A3, A2-A3-A4; o rotura simple de la A2 o A3 combinada con lesión de la musculatura lumbrical o ligamentos colaterales Quirúrgico

 

En función del alcance de la lesión, ¿de cuánto tiempo de recuperación estaríamos hablando?

El tiempo de recuperación varía mucho en cada persona. Una guía general para los grados I, II y III (variando los tiempos según el grado) podría ser (8):

  1. Inmovilización inicial (10-14 días).
  2. Después de unas 3-4 semanas se permite volver a escalar con protección de la polea (vendaje) realizando solo agarres en “extensión” y evitando los agarres en arqueo. En el agarre en extensión, donde la articulación interfalángica proximal está ligeramente flexionada y la interfalángica distal flexionada entre 50-70°, se ha visto que la polea A2 soporta 36 veces menos fuerzas que en el agarre en arqueo. Por lo tanto es una buena manera de evitar la atrofia de los dedos sin poner en tensión a la polea durante esta fase.
  3. Después de 3 meses se puede escalar de manera normal. Seguir con el vendaje hasta los 6 meses.

La falta de fuerza inicial se estima que se recupera entre los 3 y 6 meses de la lesión.

El grado tipo IV normalmente es quirúrgico y por lo tanto los tiempos irán en función del tipo de cirugía.

Agarre en extension
Agarre en extension: la polea A2 soporta 36 veces menos fuerza que en el agarre en arqueo.

¿Cuál es el mejor tratamiento?

Durante la fase inicial de inmovilización, el tratamiento consistirá en un drenaje del dedo para evitar que se formen adherencias que nos impidan una buena regeneración de la polea. Para optimizar el drenaje utilizaremos la INDIBA a potencias bajas, ya que nos permite aumentar el metabolismo a nivel local aumentando así la regeneración tisular sin un aumento de la temperatura significativo (favorecería la inflamación).

Una vez la polea ha cicatrizado se busca una estimulación de la misma para seguir promoviendo la regeneración tisular y la remodelación de las fibras de colágeno, que son las responsables de dar resistencia a la polea. Este tratamiento seguiremos optimizándolo con la INDIBA, aunque ahora buscaremos potencias altas para aumentar aún más esa regeneración tisular.

Al mismo tiempo que trabajamos con la INDIBA a potencias altas, se mandarán ciclos de suspensiones individualizados al escalador. Esto es lo que denominamos rehabilitación activa. Como hemos hablado antes, en función del tipo de agarre se pone más o menos tensión en la polea; esta tensión es IMPRESCINDIBLE para favorecer la remodelación de las fibras de colágeno y hacer que estas fibras, que han nacido débiles tras la lesión, se vuelvan fuertes y puedan soportar las cargas que va a recibir la polea en la escalada.

Dani Andrada se trata con Indiba en Sputnik Salud.
Dani Andrada se trata con Indiba en SputnikSalud.

¿Es efectivo el esparadrapo para escalar durante la lesión?

Totalmente. El vendaje es una sujeción externa que cambia el curso de los tendones flexores reduciendo la distancia entre el tendón y el hueso (4). Digamos que es como una “polea artificial” que sustituye de manera parcial la función de la polea lesionada.

El vendaje más efectivo tras una lesión de polea, según la literatura actual, es el vendaje en “H”, ya que se demostró que era un 16% más efectivo que el vendaje circular sobre la falange proximal y el vendaje en “8” (4). Además, para la tranquilidad de todos, se ha demostrado que el vendaje no afecta a la fuerza ejercida por los dedos (9).

¡Qué bien! Ya estoy totalmente recuperado. ¿Qué puedo hacer para no lesionarme otra vez?

Se estima que con unos 100-120 movimientos de escalada, las poleas adquieren plena funcionalidad (9). Por lo tanto, lo primero que tienes que hacer cuando vayas a entrenar es un buen calentamiento, lo suficientemente largo para llegar al menos a esos 100-120 movimientos y después ir aumentando progresivamente la intensidad de las vías o los bloques.

En función del tiempo que lleves escalando (al menos dos años de manera consecutiva), sería recomendable hacer suspensiones con diferentes tipos de agarres al menos una vez a la semana. Aquí habría que definir el listón, tiempo de trabajo, tiempo de descanso y repeticiones en función del tipo de agarre (totalmente individualizado).

Otra recomendación es no darle muchos pegues a una vía o a un bloque donde haya agarres muy forzados en arqueo.

Por Rubén Martínez
Fisioterapeuta en SputnikSalud

Bibliografía

  • (1) Doyle JR. Anatomy of the finger flexor tendon sheath and pulley system. Journal of Hand Surgery 1988 Jul;13(4):473-484.
  • (2) Lin G-, Cooney WP, Amadio PC, An K-. Mechanical properties of human pulleys. Journal of Hand Surgery 1990;15(4):429-434.
  • (3) Schweizer A. Biomechanical properties of the crimp grip position in rock climbers. Journal of Biomechanics 2001;34:217-223.
  • (4) Schoffl I, Einwag F, Strecker W, Hennig F, Schoffl V. Impact of Taping after Finger Flexor Tendon Pulley Ruptures in Rock Climbers. Journal of applied biomechanics 2007 Feb;23(1):52-62.
  • (5) Vigouroux L, Quaine F, Paclet F, Colloud F, Moutet F. Middle and ring fingers are more exposed to pulley rupture than index and little during sport-climbing: A biomechanical explanation. Clinical Biomechanics 2008;23(5):562-570.
  • (6) Bollen SR. Injury to the A2 pulley in rock climbers. Journal of Hand Surgery 1990;15(2):268-270.
  • (7) Ginszt M, Ginszt A, Berger M, Gawda P, Tarkowski Z. Finger flexor pulley injury of sport climbers – Literature review. Polish Annals of Medicine 2016 Feb;23:191-194.
  • (8) Schöffl V, Hochholzer T, Winkelmann HP, Strecker W. Pulley Injuries in Rock Climbers. Wilderness & Environmental Medicine 2003;14(2):94-100.
  • (9) Dykes B, Johnson J, San Juan JG. Effects of finger taping on forearm muscle activation in rock climbers. Journal of Electromyography and Kinesiology 2019 Apr;45:11-17.

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